Me miró fijo y dijo "Me hubieras dicho antes". Acercó sus pies a mi cara. Excitado, no lo podía creer. Tomé sus tobillos y puse sus pies sudados y calientes sobre mi miembro palpitante. Empezó a masturbarme con ellos y, tras poco más de un minuto, pasó lo que no quería que pasara
Antes no prestaba atención a mis pies; estaban ahí, sin más. Todo cambió al compartir mi vida con alguien que los valora de forma especial. Ahora los cuido mucho más; sé perfectamente el poder que tienen para cautivarlo, evadirlo del mundo y encender nuestra complicidad "Córrete"