Sabes que el capital terminó de triunfar cuando no soló te convencen de tomar una postura antinacionalista en un rubro tan poco ideológico como el deporte, sino que además te servís de una metáfora de una película de Disney para tu crítica al imperio.
No saben disfrutar sin evangelizar. Paradójicamente, el primer síntoma del ateísmo es la sacralización de cualquier afición.
Repiten la forma del creyente con un contenido más pobre.
Todavía queda gente que no escuchó casi nada de los Redondos y nada del Indio y sabe cero de la historia de todo aquello. Los vamos a volver locos a todos. Pero el país va a ser 100% ricotero de punta a punta.
¿Como se lo comunicamos a la enorme porción de la población que reproduce esos “micromachismos”, y a la vez se siente profundamente desolada por casos como los de Agostina, sin que se lo tomen como una acusación que los aleje de la causa en cuestión?
Lo que más me preocupa del crimen de Agostina no es el suceso atroz en sí (tragedia lamentablemente reiterada), sino la incapacidad de visualizar en la sociedad consenso alguno sobre la circunstancia.
Este clip me ayuda a buscar una posible razón de la discrepancia social:
«Si Eric Rohmer hubiera filmado nada más 'Mi noche con Maud' o 'Pauline en la playa' habría sido un gran director, pero durante cuarenta o cincuenta años sólo hizo películas de cómo conseguir chicas en verano.» Ángel Faretta (El Amante, 2010)
La accesibilidad del cine es su baluarte y su condena. Puede ser, en simultáneo, el instrumento más grande de democratización de los valores del arte, como la razón de la trivialización de lo más sagrado que reservamos como colectivo. En literatura, estos le dirían snob a Joyce.
Bajo la excusa de "es una metáfora de..." nos hemos comido las peores aberraciones del cine desde hace 100 años. El cine que se presume intelectual y profundo es SIEMPRE el menos intelectual y menos profundo, y atrae pseudo-pensadores. El cine es de género, no le den más vueltas.