Me preguntaron qué supone un Mundial. No me había detenido a pensar en la cantidad de respuestas que encierra la pregunta. Y, sin embargo, estoy convencida de que todas conducen al mismo lugar.
Un Campeonato del Mundo es una de las pocas cosas que todavía consigue que millones de personas entiendan lo mismo al escuchar una palabra: Mundial. Idioma universal.
Es intercambiar cromos, trasnochar para ver partidos de madrugada y organizar tu vida alrededor de su calendario. U nudo en la garganta, mariposas en el estómago. Más de un mes con FIFA Sound y Dai Dai sonando en la cabeza.
Es geografía y moda. Es el copyright del Maracanazo y la Mano de Dios. Es el penalti de Diana Ross, los apellidos impronunciables, Naranjito y las latas de Coca-Cola. El mordisco de Luis Suárez, el cabezazo de Zidane, Luis Enrique ensangrentado. Es el desconsuelo de Baggio, Messi emulando la foto icónica de Maradona, la goleada de Alemania a Brasil que nadie predijo, el grito eterno de Yekini tras el primer gol mundialista de Nigeria.
Es el gesto de los jugadores escuchando su himno. Es lamentar la ausencia de los Fratelli d’Italia cantando a pleno pulmón. Es maldecir que Georgia no consiguiera el billete para seguir disfrutando de Kvaratskhelia o que una lesión deje fuera a quienes hicieron méritos para estar.
Es El-Hadary deteniendo un penalti con 45 años en Rusia. Es Gilberto Mora pudiendo convertirse en el futbolista más joven en disputar el torneo. Es ver el sexto Mundial de Messi, Cristiano y Ochoa. Son las lágrimas de Nagatomo al oír su nombre en la convocatoria.
Es regresar a la infancia. Al fútbol puro, ajeno a la toxicidad. El de la calle. El de escoger compañeros en el patio para jugar finales improvisadas. El de los niños que levantaban copas invisibles.
El significado de un Mundial admite muchas más respuestas. Solo sé que todas nos llevan al mismo lugar: el salón de casa, en cualquier rincón del planeta. Una emoción heredada. La de quienes ya no están y seguimos abrazando de algún modo para celebrar un gol o buscar consuelo. Ese salón es nuestro mundo. Y no hay mejor Copa que los recuerdos que fabricamos en él. Disfrutemos del Mundial. Y de la vida.
✍️ @criscaparros
Almudena Cid. La única gimnasta rítmica de la historia en disputar 4 finales olímpicas y consecutivas. Desde hace años, referente como comentarista en @rtve y una figura clave para la popularidad de su deporte en España.
Demasiado educada ha sido aquí.
En un mundo ideal, esta niña estaba ya durmiendo y yo viendo el fútbol.. pero dice que de dormir nanai, que ella a jugar 🫠
Total, que tele apagada y radio puesta 🥲
Aquí os dejo esto
¿Por qué los gurús de los fichajes silencian el comunicado del Atlético sobre Julián Álvarez?
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