a mí la música me organiza cuando siento que todo me desordena; me abriga cuando siento que mis emociones me desbordan; me acompaña cuando me siento en mi mejor momento. Por eso le debo tanto a la música, porque no es ‘algo’ que suena y ya.
La fidelidad no nace del amor que sientes por el otro, sino del amor que te tienes a ti. Es disciplina del alma, respeto por tu palabra, congruencia con tus valores e inteligencia emocional en acción. No es una prueba de amor: es una prueba de integridad.