Dejemos de romantizar la mediocridad.
Aida Quilcué fue senadora y ha recibido ingresos millonarios del Estado a través de contratos con el CRIC. No dejó de estudiar por falta de oportunidades, sino porque no quiso.
Esto no es clasismo ni racismo. Puede ser indígena, blanca o negra, eso da igual. El punto es otro, si alguien aspira a gobernar Colombia, lo mínimo es prepararse académicamente.
Votar por Cepeda es votar por la falta de medicamentos que ha matado a miles de Colombianos.
No hubo plata para la Salud pero sí para que la moza de Petro se vuelva millonaria.
La fe no es ausencia de dudas, sino obediencia en medio de ellas. Puede que no veamos el final, pero sabemos que Dios tiene el control y cumple sus promesas.