propias conclusiones.
Con esa sonrisa al borde de entrar en pánico, mantuvo la mirada a la ajena, esperando que ella sacase sus justificaciones más convincentes.
Su cuerpo dejó caer hacia atrás, apoyando ambas manos en la cama y abriendo sus ojos para poner plena atención a la mujer que tenía delante. Lejos de ser la chiquilla que había conocido, ya era toda una dama, por lo que había un matiz distinto a --
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Elara tomó una de las sillas de la habitación, alzándola para colocarla frente al adverso antes de sentarse sobre ella con aquella postura refinada y femenina tan propia de la joven. Ambas manos descansaron sobre sus muslos mientras le dedicaba una dulce y +⠀⠀
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solamente una. La expresión facial del peliblanco fue un cuadro por completo, empezando a decir con voz temblorosa.
— Vale, de acuerdo —y mencionó acto seguido—, no voy a juzgar, voy a escuchar lo que tengas que decir al respecto primero, y entonces elaboraré mis --
El ligero detalle que ella parecía haber olvidado, volvió a surgir a la luz, poniendo sombra sobre su rostro y un pequeño deje de sonrisa que no podía ocultar por mucho más tiempo la impotencia que tal zozobrante pensamiento le causaba.
— Puedo darte las direcciones, --
¡Ahhh miren! Ahí estaba, esa carcajada que soltó podía sentirla más sincera que la sonrisa que tuvo antes, aunque también cabe aclarar que a un Djall es difícil de engañar debido a su fuerte percepción emocional, de todas formas, no pudo evitar reír junto con él, en parte --
pero no podría entrar contigo —detalló primero, pero continuó—, en Astraea, todos los espectáculos suelen estar relacionados a una celebración religiosa.
Ciertamente, hablar de su villa natal era como poner un disco rayado con las tres mismas palabras saliendo a cada --
un éxito, normalmente la poca gente que visita mi pueblo, suele mencionar la gastronomía como el principal atractivo, más que el aspecto de sus gentes.
Un lugar tan aislado y atado a la tradición como lo era Astraea, solo hacía de aquellas creencias algo mucho más real, por ende, ni las palabras llenas de esperanza y buena fe de aquella idol, fueron capaces de convencer al albi-peinado hombre de lo contrario.
Y sin embargo, --
— ¿De buenas a primeras...? Hmmh, pero desde luego que no tienes pensado desistir, ¿No? Liino quiere decir, que siempre y cuando tengas esperanza y fé en lo que haces, no hay profecía ni pesar que valga. ¡La verdadera fuerza está en el espíritu!
O eso cree ella, vaya. Aunque --
la intención que ella mostraba para con él no cesaban en sorprenderlo.
— Liino.
El comentario que hizo sobre la gente de su pueblo sacó algo no muy distinto a una sonrisa, siendo unas carcajadas divertidas y una expresión de sorpresa agradable.
— No sabía que iban a ser --
— Será mejor que guardes esa suerte, dado que sé de buenas a primeras que mi viaje será un fracaso –confesó—, pero son sólo detalles y profecías, prefiero no darle más vueltas.
Focalizó toda su atención en la idol en ese momento, ostentando con su mueca ahora más forzada para --
verse alegre, un intento de distraerla de su propia tragedia, con lo cómico de su otra respuesta.
— Pensaba que con buen gusto decías... —Movió con sus propias manos los ropajes que usaba, queriendo mostrar la tela y sus diseños—. La ropa que llevo, bastante típica de mi --
la duda fue dirigida a ese comentario de la rubia.
— ¿Buen gusto? ¡Oh! —Tonto de él, se dio cuenta tarde a qué se refería—. Claro claro, por la parte de admirar... Si, claro.
Visto que la idol parece tan emocionada, descartó que sus palabras hubiesen podido ser interpretadas de una forma más fatalista.
— Mm-hum —Reafirmando el nombre propio que salió por los labios de la idol, la pregunta sobre su puesto, u oficio, como se mirase, le provocó --
unas certeras dudas, al fin y al cabo, tendría que explicar mucha historia a una recién conocida—. Dejémoslo en que, no puedo volver a mi hogar hasta que derrote a un enemigo que quiere acabar con ese mismo hogar, porque los astros así lo han decidido.
Tras hacer ese resumen, --