Oitavas de libertadores 2025 x 2026.
Aumento de 46% no ingresso.
Isso sem contar o ST que teve um aumento de 28,18%.
É tirar a gente pra otario, né? @NacaoCRF@Flamengo
Vocês merecem uma arquibancada medíocre.
Pesquisar no Brasil não é fácil.
As bolsas da CNPQ ficaram 10 anos congeladas. Uma década sem aumento. Lula reajustou. Mas agora já se vão mais 3 anos sem aumento.
Pesquisadores são trabalhadores. Operários da ciência e tecnologia brasileira. E merecem respeito e valorização.
Entre tristezas e revoltas pelos acontecimentos de hoje no RJ, não dá pra não ficar PUTO com o custo do metrô. R$ 7,80 pra população ficar mais de 2 horas esperando o serviço normalizar. E tem muita gente que vai precisar pagar passagem 2x, pois estava no vagão na hora do apagão.
Se você frequentou o velho Maracanã quando criança, ou conhece alguém que tenha frequentado, me manda mensagem, por favor? Preciso de relatos para a construção de uma pesquisa. Valeuzinho, gente! :)
Eu sou da seguinte escola. Mestrando publicou artigo A1, Pix de 1k. Publicou em revista internacional prestigiosa, Pix de 2k. E para os doutorandos? Dobrado.
Sandro Aluisio Bosco, junto a su hijo -quien grabó el video- habían comprado los pasajes a Perú y las entradas para la final de la Copa Libertadores ante Palmeiras… pero una complicación del cáncer lo obligó a ver el partido desde una habitación de hospital.
Esa semana vio cómo un sueño estuvo a nada de resquebrajarse. Apenas el Flamengo aseguró su lugar en la final, empezó a organizar la travesía con la ilusión intacta: quería ver a su equipo en una final de Libertadores, ahí, en vivo, respirando cada instante.
Buscaron pasajes, entradas, paseos.
Todo quedó en orden: valijas listas, expectativas altas, y el viaje en marcha. Sandro viene peleando contra un cáncer desde 2022. Cuatro años de resistencia silenciosa. La última cirugía había sido un año atrás, y el médico -sereno- les aseguró que el riesgo era bajo, que podía viajar, que valía la pena perseguir el sueño.
Pero al llegar a Perú, el destino giró con crudeza.
La cicatriz, que llevaba meses cerrada, empezó a hablar en señales: enrojecida, dolorosa, con fiebre.
Los paseos se transformaron en idas y vueltas al hospital.
Y el diagnóstico cayó sin anestesia: la última cirugía se estaba “abriendo” por efecto de la altura.
El sueño tambaleó.
Aun así, desde la cama del hospital, él vio la final. No había estadio ni tribuna, pero había algo más potente: la obstinación de un hincha que, incluso en el silencio áspero de una habitación, sigue alentando con el alma entera.
NUNCA SERÁ SOLO FÚTBOL 🏆❤️