¿Justicia o venganza?
Aquiles Álvarez, el alcalde de Guayaquil, se encuentra detenido en una cárcel de máxima seguridad, aún cuando no tiene sentencia condenatoria ejecutoriada. Es imperativo que las autoridades transparenten cuál es la situación del burgomaestre y digan en qué condiciones ha sido recluido.
¿Está siendo alimentado adecuadamente? ¿Por qué la pérdida tan drástica de peso? ¿Por qué le privaron de su material de lectura que incluía una Biblia? ¿Por qué fue rapado? ¿Cuál es su estado de salud?
Demasiadas preguntas y muy pocas respuestas.
Cuando alguien no te mira de igual a igual, no entiende de respeto y además se acostumbra a hablar desde la arrogancia, termina creyendo que puede decir cualquier cosa sin consecuencias.
Por eso llamar “serpiente” a una asambleísta y después aparecer diciendo que “reculas” no arregla nada. Porque el problema no fue solo lo que dijiste. Fue la forma en la que decidiste mirar, señalar y humillar.
No olviden que a veces las disculpas no nacen de la reflexión, sino del cálculo. Y la gente sabe distinguir perfectamente cuándo alguien entendió su error… y cuándo simplemente le tocó retroceder.
@NielsOlsen@RC5Oficial@PaolaCabezasC@TCE_Ecuador
A LA OPINIÓN PÚBLICA
Denuncio públicamente que, desde hace algún tiempo, he recibido presiones del gobierno y de sus operadores en el CJ y en otras instituciones públicas por mi postura crítica.
Familiares de mi entorno más cercano han sido amenazados y despedidos de sus empleos públicos por el mero hecho de ser mis parientes.
Quien convierte la función pública en un instrumento de venganza olvida que el poder es efímero.
No renuncio a ninguno de mis principios y me mantengo incólume en mis convicciones.
Por ahora tengo que hacer una pausa y guardar silencio prudente para proteger a mi familia.
Tendré buena memoria.
Los grandes analistas de nuestro país.
Cuando el odio puede más que la razón, la mentira, el cinismo y la desfachatez, se convierten en política de Estado y la lavada de cara en un juego de niños.
🛑Una de las leyes más importantes del país se debate hoy en la Asamblea Nacional.
Debemos estar atentos a las modificaciones que se pretendan realizar y a que estas no sean regresivas de derechos.
NO TODOS HEMOS PERDIDO LA MEMORIA
Augusto de la Torre fue una de las figuras centrales de asesoría económica en los gobiernos de Lenín Moreno y Guillermo Lasso. No fue un observador externo ni un académico distante; formó parte del entorno que respaldó, justificó y defendió el enfoque económico aplicado durante ese período. Por eso, no puede presentarse hoy como una autoridad económica para dictar lo que el Ecuador debe hacer, y menos aún en materia de seguridad social. Su trayectoria no está separada de los resultados, sino directamente vinculada a ellos.
Pero ese vínculo no comienza en los gobiernos recientes. Viene desde su paso por la gerencia del Banco Central del Ecuador entre 1993 y 1996, en los años previos a la crisis bancaria de 1999–2000. Augusto de la Torre no provocó por sí solo ese colapso, pero sí formó parte de decisiones que contribuyeron a abrirle paso. Los llamados cr��ditos de liquidez se presentaron como instrumentos para estabilizar el sistema y contener la presión cambiaria, pero terminaron operando dentro de un esquema financiero ya deteriorado por insolvencia, créditos vinculados, fuga de capitales y una supervisión deficiente.
Los préstamos de liquidez terminaron produciendo mayor circulación monetaria, mayores tasas de interés, más devaluación y mayor demanda de divisas. Se concedieron apoyos del BCE a bancos en problemas, incluso con el señalamiento de que algunos fueron en realidad préstamos de solvencia y no de liquidez, lo que agravó el riesgo moral del sistema. En ese contexto, lejos de corregir los desequilibrios, esos mecanismos coexistieron con prácticas que agravaron el riesgo sistémico y facilitaron el desenlace posterior.
El resultado es conocido. La crisis adquirió carácter sistémico y desembocó en la quiebra de múltiples instituciones financieras, con consecuencias económicas y sociales devastadoras para el país. Ese antecedente no puede omitirse cuando se pretende presentar a su protagonista como referente técnico del que el Ecuador debería recibir lecciones. Años después, esa misma línea de pensamiento volvió a influir en la conducción económica del país. Durante los gobiernos de Moreno y Lasso, Augusto de la Torre fue una de las voces que respaldó el enfoque aplicado, y el resultado volvió a ser evidente al cierre de ese ciclo.
El nuevo gobierno recibió un Estado sin liquidez suficiente para cubrir sus obligaciones más básicas. Al terminar noviembre de 2023, no había recursos en caja para pagar los sueldos de diciembre. La única alternativa inmediata fue profundizar el uso de recursos provenientes de instituciones públicas, ampliando los débitos que ya se habían realizado sobre la reserva internacional. Esos débitos, que ya bordeaban los USD 3.000 millones, tuvieron que incrementarse hasta aproximadamente USD 4.000 millones para poder cubrir pagos urgentes como salarios. Eso no es estabilidad fiscal; es una situación de agotamiento crítico.
Ese hecho sintetiza el resultado del modelo aplicado. No se entregó una economía ordenada, sino un Estado sin liquidez, una estructura fiscal frágil, una economía estancada y una sociedad con altos niveles de precariedad. El empleo permaneció insuficiente, el subempleo persistió y amplios sectores de la población continuaron en condiciones de pobreza o vulnerabilidad. No hubo el prometido orden; hubo deterioro.
Por eso, el punto no es si Augusto de la Torre tiene derecho a opinar, pues lo tiene. El punto es que no puede hacerlo como si su trayectoria estuviera desligada de estos resultados, ni como si las políticas que defendió hubieran fortalecido al Ecuador. No fue así. Su recorrido está asociado tanto a decisiones que contribuyeron a abrir las puertas de una crisis financiera en el pasado como al respaldo de un enfoque que, décadas después, volvió a dejar al país en una situación fiscal crítica y socialmente deteriorada. No todos hemos perdido la memoria.
Econ. Marco Flores T.
Abril 20 de 2026
POR QUÉ FRACASA EL 80% DE LOS EMPRENDIMIENTOS EN ECUADOR
Detrás de las cifras de apertura se esconde una realidad estructural: la fragilidad de los negocios.
El 80% de los emprendimientos en Ecuador fracasan antes de cumplir los 3 años, según los registros históricos y el análisis del entorno económico actual. Aunque cada año se constituyen aproximadamente 18,000 nuevas Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) —un tipo de régimen legal que permite formalizar empresas de forma ágil, digital y sin necesidad de escritura pública—, la gran mayoría no logra superar la barrera crítica de la consolidación. De acuerdo con el INEC y el Global Entrepreneurship Monitor (GEM). Las siguientes son las causas fundamentales:
Emprendimiento por necesidad. Más del 90% de los nuevos negocios nacen por falta de empleo, lo que implica que carecen de una planificación técnica, un estudio de mercado real o una propuesta de valor innovadora.
Falta de financiamiento. El acceso limitado al crédito formal asfixia el crecimiento. Muchos emprendedores dependen de ahorros propios o préstamos informales que no permiten la escalabilidad.
Saturación del mercado. La mayoría de los proyectos se concentran en el sector del comercio y consumo masivo, compitiendo en entornos con márgenes de ganancia muy bajos.
Baja tecnificación. Menos del 1% de los negocios incorporan tecnología o procesos que les permitan competir fuera de su entorno local.
Pasar del emprendimiento de subsistencia a la empresa sostenible es el gran desafío de la economía ecuatoriana. No se trata solo de abrir un negocio, sino de construir las condiciones para que este logre permanecer y generar empleo a largo plazo. El dinamismo de la economía no se mide por cuántas empresas abren hoy, sino por cuántas logran sobrevivir mañana.
Econ. Marco Flores T.
Abril 15 de 2026
REFERENCIAS
• INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) – Registro Estadístico de Empresas (REEM) 2024-2025.
��� GEM (Global Entrepreneurship Monitor) – Informe Nacional Ecuador 2024-2025.
• Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros (SCVS) – Estadísticas de Constitución de Sociedades 2025.
• Ley Orgánica de Emprendimiento e Innovación.
@MLuzarragaEc Doctora, es mucho pedir el que se entienda. Mientras tengamos asambleístas que piensen que el castigo y el endurecimiento de penas es la solución y no se entienda que es la ausencia de Estado lo que origina las inequidades, estamos muy mal.
Este es un paso fundamental, el #TCE tiene la oportunidad de corregir una de las tantas arbitrariedades q hasta ahora impunemente se han cometido por el @cnegobec, suspendieron a la @RC5Oficial, modificaron el calendario electoral. Todos sabemos a quién quieren favorecer.
@Kelme_boy@MashiRafael Y sin mantenimiento la falla será por falta de mantenimiento y luego a comprar nuevos elementos. La solución puede ser peor que la enfermedad.