A estas alturas ya es pendejísimo juzgar la calidad de un proyecto o de un artista por sus números en Spotify.
Si pega, qué chingón. Si solo lo hacen las rolas comerciales, ta bien (creo que esto es lo que pasará).
Y si no pega, me vale madre por completo. 👍🏻
El Bofo era un huevonazo y un naco. Pero por alguna razón esos dos factores eran los que justamente le hacían tener aura. Lo veías trotar y hacerse pendejo, pero en la siguiente jugada la clavaba en el ángulo sin inmutarse.
El máximo ejemplo del “brillante pero holgazán”
El tema de la censura se resolvía así: hazte pendejo un rato, no te quejes, y cuando ya nadie lo note, vuelves a sacar corridos explícitos
Ay Junior H, eres un completo pendejo, vendido y no tienes dignidad. Pero venga, acá esperamos tu noveno disco sobre extrañar a tu ex
@danielssj09 Incluso en canciones de desamor. Nata las hace poco, pero cuando entra en esos temas se siente auténtico y es especial. Mar Azul es mejor que todo lo que ha sacado junior desde SB4L2
Y no vengan con eso de “ay es que debe cuidar su carrera”, cuando bien que andaba subiendo historias quejándose de la censura y ya después fue a arrastrarse en la mañanera. Además de que en otros países sí canta los corridos que le niega al público que lo hizo millonario
En un mundo donde la gente ha normalizado expresiones corrientes y grotescas en las canciones sobre vínculos amorosos, viene el jefe a recordarnos que se puede hacer una rola romántica sin una sola vulgaridad.
Lo único que podría reclamar es que Aeternum me gustaba más con la letra que se filtró. El cambio en la instrumental lo puedo aceptar, aunque entiendo a quienes digan que preferían la anterior.
Pero ese ligero cambio en la letra sí le bajó un par de décimas.
Palo aun así.
El disco honra un pasado y venera las raíces de un estilo, pero no es nostalgia barata.
Nata conoce los secretos de esa tradición musical. Y también lee el futuro como nadie. Esa mezcla de legado y vanguardia lo eleva sobre modas, números y censuras.
La vida nunca volverá a ser como en 2023. Ni como en 2022 o 2021.
Y está bien. El presente es luminoso. Hemos visto crecer al Nata y, a su vez, nosotros hemos crecido con él.
Que esto no se termine nunca, ídolo.