—Cuando alguien está en un avión puede ver las montañas hacia abajo, ¿cierto?
—Cierto.
—Pero no significa que sea más que una montaña.
—Sí, pero eso qué—
—Tú eres una montaña. Si alguien te ve para abajo es completamente circunstancial. No dejes que se te olvide.
—Hoy, me dijo cuando ya estábamos acostados, fue un mal día.
—¿Por?, le pregunté.
—No sé, fue uno de esos días donde solo quieres ver la tele y llorar.
No contesté, sabía que solo serían palabras vacías. Así que lo abracé, y eventualmente se quedó dormido.
—A veces se me olvida.
—¿Qué cosa?
—Todo el tiempo que te estuve buscando.
—Yo ni siquiera sabía que existías. Pensaba que ya lo había encontrado, pero por alguna razón no era suficiente. Hasta que te encontré.
—... Mi amor.
—... Hmm...
—Mi amor, despierta.
—... Qué pasa...
—Alguien está tocando en la ventana.
—¿En la ventana? Pero... vivimos en el cuart-
—¡No abras la corti-
¿Mi peor cita? Uf, creo que la vez que me agarré bien pedo con el otro gay de mi salón. En primer semestre, imagínate. Cinco años después, y por fin me cortó. Y no, nunca le dije que había sido solo un agarrón.