— ¿Te gusta así, morenita?
Con fuerza abría las nalgas de la mujer para frotar el ano de esta con los dedos a la par que movía esas caderas con fuerza para clavar más su glande en el interior caliente y baboso de la morena.
Para que no llore que no se la follan, la toma de sus muñecas con fuerza y comienza a dar estocadas a fondo, sintiendo el cuello uterino de la morena abrazar su glande una y otra vez.
— ¡Eso es! ¡Sigue gimiendo morenita sucia!
@nubesdefresas_ — Definitivamente eres mi cerda, ¿No?
De manera humillante la tenía tendida, aún con la verga en su sucia carita de pendeja, frotandose hasta dejarla hedionda a leche y saliva.
De una sola vez retiro esas bolas babosas y calientes, dejándolas caer en el rostro de la fémina, para luego posar el glande en sus labios y una vez más comenzó a abusar de su garganta.
— ¡Yo trato como quiero a mi perrita!