volvió a ser septiembre, pero esta vez ya no estoy intentando comprender el porqué de ciertas cosas, solté a quien nunca me eligió, ya no tengo el corazón roto, me rodeo de personas bonitas y quienes no me sumaban, ya no están. Entendí que no necesito de otros para ser feliz.
Es muy bonito conocer a alguien que te ponga nervioso, que te haga sentir extraño, que te haga hacer ocurrencias, que haga que te quedes sin palabras, y que no puedas dejar de mirar.