@devilphvne > anular y tecleó un último mensaje:
» Si te dijera perdería un poco la gracia.
» Ya estoy fuera.
» Qué maldito calor.
Se arregló las mangas de la camisa. Ya habría tiempo de ponerse reflexivo con aquellas sandeces; no estaba de humor para encarar realidades.
@devilphvne > observar cara a cara al pequeño (pero cada vez más grande) elefante en la habitación, que lo escrutaba en silencio con un mirar filoso dentro del mediático cubículo de su intelecto.
¿Qué estaba haciendo?
Contuvo la respiración escasamente, jugueteó con el anillo en su >
@devilphvne que ninguno tenga comida. Ni tú ni yo. Vístete que vamos a salir.
Distaba de sus intenciones dar algún tipo de explicación, tenía la idea de que las cosas se aclararían más fluidamente cara a cara. Quería tachar aquel pensamiento de razonable, pero la realidad era que era un >
@devilphvne ﹙•••﹚𝑡𝑦𝑝𝑖𝑛𝑔 ﹙•••﹚𝑡𝑦𝑝𝑖𝑛𝑔
Daba la extraña impresión de que borraba lo que escribía y volvía a redactarlo. Varias veces.
» ¿Eso es lo que quisieras?
» Jajaj
» Dónde vives. Pásame tu dirección.
Ya hacía unos minutos que había percatado cómo un destello de disgusto se encendía en la actitud de Judes como el chasquido de una llama en surgimiento, mas deducir el por qué se le estaba siendo limitado por las otras veinte preocupaciones que habían brotado ferozmente tan >
«Como si quisiera tu alma», pensó, refunfuñando para sus adentros.
El mercado de almas estaba en declive esos días, y él comenzaba a impacientarse. Aunque el ancla le ayudaba a mantener la cordura, Judes a menudo se hallaba relamiéndose los labios mientras observaba el techo
> auto estacionado no muy lejos de aquí, frente a la comisaría.
Sobre ellos ya se imponía el manto oscuro de la noche, la gente volvía a sus hogares y las farolas alumbraban de forma mediocre con una luz amarillenta el pavimento, estirando sus sombras cada vez que pasaban >