La cancha ya no es para las familias.
Ya no es para los niños.
Lastimosamente, dejó de ser ese lugar donde uno podía ir con sus hijos a disfrutar, alentar y compartir un momento sano. Hoy vemos escenas que duelen, que asustan y que nos obligan a pensar dos veces antes de llevar a nuestros hijos a un estadio.
El fútbol debería ser pasión, alegría y unión. Pero cada vez más se convierte en escenario de violencia, enfrentamientos y miedo. Y cuando hay niños presentes, esto deja de ser solo un problema deportivo y se convierte en un problema social y de protección de la infancia.
Esto ya ha rebasado todos los límites. Es momento de tomar medidas firmes y responsables. Las autoridades deportivas y los dirigentes deben asumir su rol y aplicar sanciones ejemplares que realmente generen cambios, incluso si eso implica decisiones drásticas o la suspensión de actividades hasta garantizar la seguridad de todos.
Lo ocurrido genera profunda vergüenza y tristeza. Ningún club, ninguna camiseta y ningún resultado deportivo puede estar por encima de la seguridad de los niños y de las familias.
El fútbol debe volver a ser un espacio seguro, donde las infancias puedan vivir la emoción del deporte sin miedo. Porque cuando un estadio deja de ser un lugar seguro para un niño, algo como sociedad estamos haciendo muy mal.
¿Dónde estuvieron los 4.000 policías cuando comenzaron los disturbios?
¿Dónde estuvo el control cuando los inadaptados hicieron lo que quisieron?
¿Quién se hace responsable por el caos, el miedo y el peligro al que se expuso a tanta gente?
@arbo399@drrobertnunez Hola Carlos.
Yo llevé a mi hija durante 9 años al estadio, siempre en platea o preferencia. La gente fue muy respetuosa y amable. Hoy, si vemos hechos de violencia, no es por los verdaderos fanáticos, sino por inadaptados que desvirtúan lo que debería ser una fiesta deportiva.
Hoy se recuerda el Día Mundial de la Obesidad.
Durante años se creyó que “un niño gordito es un niño sano”.
Se aplaudían los cachetes grandes.
Se normalizaba el exceso de peso.
Se minimizaban las alertas.
Hoy la realidad es otra.
Cada vez vemos más niños y niñas con obesidad.
Más niños y niñas sedentarios.
Más niños y niñas que pasan horas frente a pantallas y menos tiempo jugando al aire libre.
Y lo más preocupante,
Hoy estamos viendo en la infancia enfermedades que antes eran consideradas “de adultos”:
– Hipertensión arterial
– Diabetes tipo 2
– Hígado graso
– Dislipidemias
– Problemas articulares
– Trastornos emocionales y baja autoestima.
La obesidad infantil no es solo un tema estético.
Es un problema de salud pública.
No se trata de señalar ni de culpar a las familias.
Se trata de asumir que como en lo que estamos fallando:
– Alimentación ultraprocesada al alcance de todos
– Publicidad agresiva dirigida a niños y niñas
– Falta de espacios seguros para jugar
– Jornadas largas y poco tiempo familiar
– Uso excesivo de dispositivos
Necesitamos volver a lo básico:
Niños y niñas que se muevan.
Niños y niñas que jueguen.
Niños y niñas que coman comida real.
Niños y niñas que duerman bien.
Y adultos responsables que acompañen con el ejemplo.
Prevenir la obesidad infantil es prevenir enfermedad futura.
Es proteger su corazón, su metabolismo y su salud mental.
No normalicemos lo que está enfermando a nuestros hijos e hijas.
Amar también es poner límites.💙
Hoy realizamos un reclamo a través de la app de ESSAP por la baja presión de agua que veníamos sufriendo, llegando incluso al punto de tener que organizar el uso del agua por horarios.
Quiero destacar y reconocer la rápida respuesta y el trabajo que se está realizando. En poco tiempo se hicieron presentes y comenzaron las verificaciones correspondientes, algo que como usuarios muchas veces no vemos y hoy sí ocurrió.
Cuando las cosas se hacen bien, también es importante decirlo. Ojalá este tipo de atención y seguimiento se mantenga, porque el acceso al agua no es un lujo, es una necesidad básica.
Gracias por la pronta acción. @EssapSA@LuiferBernal
Desde el corte de energía que, según se informó, afectó a ESSAP, el problema persiste. Se habla de posibles causas: que el sistema esté sucio, que falte algún componente, que haya que revisar algo. Pero mientras tanto, los vecinos seguimos sin agua.
En estos días me acerqué a uno de los funcionarios que realizan el mantenimiento para manifestar la situación y explicar que no tenemos agua. La única respuesta recibida fue un simple “vamos a ir a ver”, sin solución . Porque hacerlo por call center imposible
Durante este feriado largo, muchas familias cocinaron en mayor cantidad para seguir consumiendo comida fría o recalentada durante varios días.
Sin embargo, es importante saber que esta práctica puede aumentar el riesgo de dolores abdominales, vómitos, diarrea y otros malestares estomacales, especialmente en niños.
Evitar ofrecer alimentos recalentados o guardados por varios días a los niños es clave para cuidar su salud.
Después de 3 a 4 días en la heladera, pueden aparecer gérmenes, también conocidos como bacterias, en las sobras. Esto incrementa el riesgo de intoxicación alimentaria o enfermedad transmitida por alimentos.
Lo más importante es que las bacterias generalmente no cambian el sabor, el olor ni el aspecto de la comida, por lo que no siempre es posible identificar si un alimento es peligroso. Ante la duda, lo más seguro es desecharlo.
¿Qué pasa si dejamos las sobras fuera de la heladera?
Las comidas deben refrigerarse apenas se termina de comer. Si un alimento permanece más de 2 horas a temperatura ambiente, ya no es seguro.
En días muy calurosos, con temperaturas de 32 °C o más, ese tiempo se reduce a solo 1 hora.
La clave de la seguridad alimentaria es mantener los alimentos fuera de la llamada “zona de peligro”, que se encuentra entre 4 y 60 °C. En ese rango de temperatura, las bacterias se multiplican rápidamente y aumentan el riesgo de enfermedades.
Cuidar la conservación de los alimentos también es una forma de cuidar la salud de nuestros niños y de toda la familia.
No estamos frente a un virus nuevo. En Paraguay circulan actualmente gripes muy fuertes que llegan a durar más de dos semanas en resolverse. Si bien no se trata de H3N2, los cuadros se parecen mucho en intensidad y han generado un aumento notable de consultas médicas por la severidad de los síntomas.
La llamada “súper gripe” #H3N2 hoy está afectando con fuerza a varios países de Europa. Si esta variante llega a Paraguay, podría impactarnos con mayor intensidad por un motivo claro: nuestra población no está vacunada. La desinformación sobre las vacunas ha provocado que la cobertura disminuya año tras año. Hoy contamos con vacunas seguras y disponibles contra la influenza, el dengue y otras enfermedades, pero gran parte de la gente no acude a vacunarse.
#H3N2 no es un virus desconocido. Es una variante que puede causar cuadros graves en personas vulnerables y generar presión hospitalaria cuando circula rápido. Pero lo que realmente preocupa no es el virus, sino lo que pone en evidencia: sistemas de salud frágiles, saturación ante brotes respiratorios y una población que no está protegida por falta de información confiable.
Cuando un país enfrenta crisis sanitarias por gripes estacionales —por fuertes que sean— queda claro que la prevención falló. No se fortalecieron los hospitales, no se mantuvieron campañas eficaces y, sobre todo, no se combatió la desinformación que desalienta a la población a vacunarse.
En resumen:
La gripe no cambia tanto; lo que cambia —y nos expone— es la ausencia de vacunación y la falta de preparación. La “súper gripe” puede ser una amenaza mayor en Paraguay, no porque sea nueva, sino porque no estamos adecuadamente protegidos.
Este año, como cada diciembre, veremos muchas publicaciones de metas alcanzadas, viajes soñados, nuevos emprendimientos, títulos, ascensos y celebraciones. Y está bien. Cada quien comparte su camino y su manera de cerrar el ciclo.
Pero también está bien si tu mayor logro fue simplemente seguir de pie. Si tu mayor victoria fue dar vida, cuidar de alguien, levantarte todos los días a pesar del cansancio, sobrevivir a momentos difíciles o sostener una familia cuando nadie veía el esfuerzo que hacías.
No todas las conquistas se pueden mostrar en una foto. No todos los logros brillan en una publicación. Muchos de ellos ocurren en silencio: en las madrugadas en que te faltaba fuerza, en los días en que dudabas de vos mismo, en las decisiones que tomaste con el corazón cansado pero valiente.
Este año quizá diste más de lo que tenías. Quizá te tocó cargar con responsabilidades que pocos comprenden. Quizá entregaste tanto de vos que ni siquiera tuviste tiempo de pensar en grandes metas. Y aun así avanzaste.
No te compares. Nunca te compares. Cada persona vive una realidad distinta y lucha sus propias batallas. Tu esfuerzo, aunque no sea visible para el mundo, tiene un valor inmenso. Lo que diste, lo que acompañaste, lo que superaste, lo que guardaste para proteger a quienes querés… todo eso también cuenta.
Si este año tu logro fue sobrevivir, sanar, resistir o simplemente mantenerte firme, eso ya es suficiente. Vos también merecés reconocer tu camino, tu entrega y tu valentía.
Que este cierre de año te encuentre con la certeza de que diste muchísimo de vos, incluso en tus días más difíciles. Y que lo que viene esté lleno de calma, claridad y un poco más de amor hacia vos mismo. Porque lo estás haciendo mejor de lo que creés.