No tienes que desgastarte desmintiendo rumores de personas que ni siquiera conocen tu historia. Deja que hablen y piensen lo que quieran; tu tranquilidad vale mucho más que intentar convencer a quién ya decidió qué creer.
Aprendan a poner límites a quienes confunden la grosería con la sinceridad y la burla con el humor. Las personas que no saben relacionarse desde el respeto terminan robándote la tranquilidad. Elegir bien a quién permites cerca también es cuidar tu paz mental.
Se duermen tardísimo por estar perdiendo el tiempo en pura pendejada, al siguiente día no se quieren levantar y lo justifican con lo desvelados que están. Están metidos en un bucle interminable de pereza, mediocridad y procastinacion del cual no veo yo que salgan. Dan asco…
Dios es muy intencional. Nada en tu vida es aleatorio, ni las demoras, ni los desvíos, ni siquiera la espera. Él sabe EXACTAMENTE lo que está haciendo. Por favor, aprende a confiar más en Él durante el resto de este año.
A veces Dios permitirá que nada funcione, no para abandonarte, si no para recordarte quién es Él
No fue tu talento lo que te trajo hasta aquí
fue Su gracia
Y será Su gracia la que te llevará más lejos de lo que tu esfuerzo, tus fuerzas y tus propios planes jamás podrían llevarte
No necesitas que todos crean en ti. Ni siquiera necesitas que todos te entiendan. Habrá personas que duden de tus decisiones porque no ven lo que tú ves, y otras que te juzgarán porque están acostumbradas a una versión anterior de ti. No conviertas su opinión en una medida de tu valor. Si sabes por qué haces lo que haces y estás dispuesto a aceptar las consecuencias, sigue adelante.
Nadie creció con la intención de dedicarse a la limpieza, trabajar de cajero o ser guardia de seguridad. Todos teníamos grandes sueños, pero la vida se interpuso, respeta los trabajos de los demás.
No hay atajos. Madrugar es difícil, cuidar el cuerpo es difícil, estudiar es difícil, trabajar es difícil, crecer espiritualmente también. Pero es justo que mucho cueste lo que mucho vale.
Febrero se despide como siempre… cortito en el calendario, pero intenso en el pecho. Se va llevándose promesas a medias, noches largas y algún que otro golpe de realidad… pero también deja cicatrices que ya no duelen tanto y una versión de nosotros un poquito más valiente.
A mi no me preocupa cómo me cuenten o cómo me pinten, yo sé muy bien con quién fui luz y con quién tuve que defenderme, mis actitudes siempre fueron una respuesta, nunca un ataque; al final, cada quien carga con su conciencia y la mia duerme tranquilo.