A colación de la inclusión de trans con apariencia de mujer en categorías femeninas, comparación de la fuerza según sexo igualando grosor muscular y de las marcas deportivas en #powerlifting de la categoría masculina de peso ligero con todas las categorías de peso femeninas. ⬇️
Y esas lenguas también son patrimonio de España y hay que reivindicarlas y protegerlas como muchos otros rasgos/aspectos culturales. Y protegerlas evitando discriminaciones estructurales varias, secesionismos y con proporcionalidad al uso, comprensión y utilidad institucional.
La lengua propia de regiones como Cataluña, el País Vasco o Galicia es el español, que es la lengua que hablamos todos aquí. Otra cosa es que en algunas regiones un porcentaje de la población hable otras lenguas. Pero nuestra lengua propia es el español, pese a quien pese.
This is wild. While most countries have enjoyed decent growth in real wages, Italy and Spain have seen none for three decades.
Maybe the introduction of the euro there wasn’t the best idea? Pressure on wages is the only avenue left when one cannot devalue the currency anymore.
Muchos patriotas españoles defienden con fervor a Israel. Y me parece bien. Pero hay que hacerse una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando Israel refuerza sistemáticamente al principal competidor estratégico de España, Marruecos?
Esto merece un hilo que no gustará a más de uno:
Un patriotismo adulto y razonado no se mide por el fervor con el que defiendes a otros Estados. Se mide por tu capacidad de ver cuándo una alianza refuerza a quien erosiona tu soberanía, ya sea en el Estrecho, en el Atlántico o frente a Canarias.
Dicho esto, cada uno que elija.
Así pues, el apoyo acrítico a Israel puede resultar ideológicamente coherente para algunos. Pero estratégicamente es ingenuo si se ignora que ese mismo Israel refuerza Marruecos, que presiona a España y amenaza su integridad. Y la ingenuidad nunca ha sido una virtud política.
La democracia no es una religión ni el fin de la historia, es una estructura política con aciertos y errores. Urge triturar el fundamentalismo democrático: idealizarla o demonizarla es metafísica barata. Hay que bajarla del cielo ideológico y medirla por su realidad material.
Las actuales recomendaciones de actividad física son demasiado bajas.
Los 150 minutos semanales de actividad moderada-vigorosa solo reducen el riesgo cardiovascular un 8-9%. La mayor protección se logra con 560-610 minutos por semana (3-4 veces más), donde el riesgo baja un 30%.
Ya sé que estoy muy pesado con este tema del descenso de la natalidad pero sigo un poco más: hay por lo menos un antecedente histórico de que el fenómeno del descenso de natalidad es reversible y es precisamente la generación baby boomer:
El descenso de la natalidad no es en realidad un fenómeno nuevo sino que empezó con la llamada transición demográfica que comenzó en Europa a finales del siglo XVIII y se extendió durante los siglos XIX y XX. En esa transición, primero bajó drásticamente la mortalidad (gracias a mejoras en sanidad, alimentación y higiene), lo que provocó un boom poblacional temporal. Luego, la fertilidad empezó a caer de forma sostenida. En Francia ya se notaba desde mediados del XVIII, en otros países europeos desde finales del XIX, y en EE.UU. la tasa de fertilidad total pasó de alrededor de 7 hijos por mujer en 1800 a cerca de 2,1 a mediados de los 30 (un mínimo histórico en ese momento). En España también se dio un descenso progresivo a lo largo del siglo XIX y principios del XX. Es decir, durante más de un siglo (o casi dos en algunos lugares), la tendencia general fue clara: cada vez menos nacimientos por mujer. Y todo esto mucho antes de la píldora anticonceptiva.
Pero luego vino la reversión: las tasas empezaron a subir ya a finales de los 30, se aceleraron durante y después de la Segunda Guerra Mundial, y explotaron en el famoso Baby Boom de los 40-60. En EE.UU. nacieron decenas de millones más de niños de lo esperado, con picos de más de 4 millones de nacimientos anuales en los 50. Parece que la tasa de hijos por mujer rondó los 3,5–3,8 en los años de mayor intensidad. En España pasó algo similar: el baby boom español (de mediados de los 50 a mediados de los 70, aproximadamente) marcó un periodo de natalidad alta, con entre 650.000 y 660.000 nacimientos al año en sus mejores momentos. Hoy estamos en torno a los 320.000-322.000, más de la mitad menos.
¿Cuáles son las causas del baby boom? Pues se considera que las principales causas del Baby Boom fueron:
-Fuerte prosperidad económica y un largo periodo de pleno empleo, subida de salarios reales y muy baja incertidumbre tras la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial.
-Vivienda asequible y accesible para jóvenes: hipotecas con bajo enganche y políticas públicas que permitieron a parejas de 20-23 años comprar o alquilar casa propia fácilmente.
-Matrimonios muy tempranos y masivos: las mujeres se casaban de media a los 20-21 años y los hombres a los 23 (en mi caso concreto mi madre tenia 22 años y mi padre 24). Esto venía impulsado por los dos factores previos y también por unas fuertes normas sociales que hacían que casarse joven (y tener hijos pronto) era lo esperado y lo normal.
-Mejoras tecnológicas y sanitarias que redujeron el coste de tener hijos: electrodomésticos (lavadoras, neveras…), antibióticos, descenso drástico de la mortalidad infantil y materna.
-Desplazamiento en el mercado laboral femenino: muchas mujeres de la generación anterior se quedaron trabajando después de la guerra, lo que dejó a las más jóvenes con más dificultad para encontrar empleo y las animó a casarse y tener hijos antes.
-Optimismo cultural general y un entorno social que valoraba y premiaba la formación temprana de familias numerosas.
¿Y podríamos copiar cosas del baby boom e intentar reproducirlo? Hay cosas que evidentemente no podemos copiar como el optimismo posterior a una guerra mundial o los roles de género de la época pero hay algunas lecciones que sí podríamos aplicar como hacer la vivienda accesible para los jóvenes, reducir su incertidumbre económica (empleo estable, salarios reales crecientes que permitan comprar un piso y mantener una familia, políticas fiscales que premien la formación de familias), bajar el coste real de criar hijos (guarderías asequibles o gratuitas, permisos parentales bien pagados y compartidos…) y cambiar incentivos culturales y sociales. Sin volver a los años 50, sí se puede promover culturalmente la idea de que tener hijos es compatible con una vida plena y valiosa, en lugar de presentarlo como sacrificio heroico y unirlo con otorgar estatus y privilegios a los padres.
En cualquier caso, la cosa no pinta bien, pero sabemos que hay un precedente.
La correlación es bastante clara: a mayor autoempleo, menor PIB per cápita
Pero en Argentina venden la fantasía de que multiplicar vendedores ambulantes y monotributistas de supervivencia nos acerca a Silicon Valley, cuando más bien nos acerca a Chad y la India
A menudo criticamos –y con razón– las jugarretas de Marruecos contra España. Pero hay una parte del problema mucho más incómoda y menos tratada: la de las empresas españolas que hacen negocio allí aun perjudicando a España, ya sea de manera intencional o no. Esto merece un hilo:
El liberalismo no es una doctrina neutral, no es una ideología inocente: es la herramienta con la que las potencias dominantes se abren paso en las más débiles. Bajo la bandera de la «libertad» imponen modelos, abren mercados y erosionan la soberanía. Y en España lo sabemos bien.
En realidad el PSOE actual cumple 52 años, no 147. En 1974 el panorama político español —según informes de la CIA y del Departamento de Estado de Henry Kissinger— apuntaba hacia un futuro "a la italiana", con los comunistas hegemonizando la izquierda y un partido socialista minoritario. Por entonces era incuestionable que la fuerza más relevante de la oposición antifranquista era el PCE. ¿Cómo lo solucionaron? Básicamente a golpe de chequera.
En el Congreso celebrado en la localidad francesa de Suresnes en 1974 hubo un golpe interno que acabó con los restos del histórico PSOE. Había que promover a un grupo de jóvenes manejables capitaneado por Felipe González y Alfonso Guerra. Luego llegaron dólares y marcos alemanes a través de fundaciones del SPD, el Ministerio de Desarrollo Exterior alemán y de los sindicatos controlados por la derecha demócrata de EEUU (AFL-CIO) para construir un nuevo partido "socialista" a partir de unas siglas que carecían de militancia y estructura, partiendo prácticamente de cero. El resto es historia.
Increíble que las falacias neoliberales sobre la vivienda todavía tengan creyentes y defensores:
China tiene uno de los mercados inmobiliarios más intervenidos del mundo (seguramente el más ahora mismo). En ese contexto, el estado chino prohíbe hoy que se vendan apartamentos y casas sin terminar, los gobiernos locales obligan a desarrolladores a venderles viviendas costosas para luego revenderlas como casas de interés social, entre otras medidas. Todo ello bajo el marco de lo que dijo el presidente Jinping de que "las casas son para vivir, no para especular". El Partido Comunista Chino está abiertamente evitando que las personas adineradas usen la compra de viviendas no para vivirlas sino para obtener ganancias financieras con ellas. Según el manual ideológico basado en Hayek y otros elucubradores de las falsas premisas neoliberales, China debería ser hoy un desastre en términos de viviendas. La gente debería estar más pobre y sin propiedad.
Pero lo que sucede es que China tiene una de las tasas de propiedad más altas del mundo. El 90% de las familias chinas son dueñas de su vivienda. En Estados Unidos esta tasa es del 65% apenas. Es decir, en el paraíso del capitalismo (sic) donde el mercado funciona según sus lógicas internas sin intervenciones políticas (otro mega sic) la gente tiene menos propiedad que en el maldito comunismo interventor...Nueva vez la dura realidad desmontando todos y cada unos de los mitos que a partir de autores como Hayek y Friedman agencias como la CIA, durante los tiempos de Reagan, hicieron famosos para ganar la guerra cultural pro neoliberal. Lo que tuvo como finalidad central derechizar las clases trabajadoras invalidando la perspectiva de clase social propia del periodo keynesiano fomentada por sindicatos y, a su vez, deslegitimar la acción colectiva en clave estatal. Y así lograron llegar a donde estamos hoy que es una situación de total asimetría entre la primacía del capital y el trabajo. Con la gente, en los paraísos neoliberales del Norte global, teniendo cada vez menos propiedad. Ironías crueles de la historia...
Solo una intervención estatal adecuada y sensata, pero al mismo tiempo contundente y firme, puede garantizar, dentro de la misma lógica de los mercados capitalistas, que la mayoría de la gente pueda tener su propiedad. Y que el ciudadano común no tenga que matarse trabajando para pagar alquileres exorbitantes o hipotecas interminables. Porque para eso es el "poder infraestructural" del estado que nos dice Mann (2007): coordinar, desde la legitimidad, las otras estructuras de la sociedad, incluyendo las privadas.
Más bien: la foto de cómo España lleva 30 años estancada EN LA UE. Principal responsable de las políticas neoliberales anti-salariales y control inflacionario. Pero como odiáis a España, en el fondo os ayuda a propagar vuestro relato de una España atrasada del q no queréis salir.
La foto de cómo España lleva 30 años estancada.
De la newsletter de @kikollan
"Los salarios reales llevan tres décadas prácticamente congelados en España. Desde 1995 el salario medio ha subido solo un 5%, frente al 31% de media en la OCDE. Y esto ocurre aunque el PIB per cápita ha subido un 46% en el mismo periodo."
"España es uno de los países desarrollados con menor crecimiento salarial desde 1995. Por debajo solo están Italia (+3%) y Japón (−2%). Arriba, Letonia ha cuatriplicado salarios y Polonia lo ha doblado; Corea los ha subido un 51% y EEUU un 47%. También nos dejan atrás Francia (+27%), Alemania (+22%) o Portugal (+22%). La foto es clara: España no crece ni al ritmo de los convergentes ni al ritmo de sus iguales."
"La realidad es clara. En la mayoría de los países los hombres se suicidan entre dos y tres veces más que las mujeres. En España la diferencia es igual de contundente. Y, sin embargo, abordamos la prevención del problema desde marcos generalistas que no responden a esa desigualdad persistente.
Y aquí es donde aparece la primera incomodidad: ¿cómo es posible que el grupo que registra una mayor mayor mortalidad no esté en el centro de las estrategias de acción pública? La respuesta no es técnica. Es cultural, política y ética.
Decir que «los hombres se suicidan más» se ha convertido en un automatismo, como si describiera un fenómeno natural. Pero no lo es. El problema es que hemos convertido el dato en explicación, y con ello se impone una suerte de anestesia moral: no nos preguntamos por qué ocurre, qué hacemos mal y qué debemos cambiar. La pregunta delicada es por qué diseñamos políticas que no incorporan esa diferencia. Desde luego, el motivo no es la falta de evidencia, sino de decisión.
Durante años hemos repetido una idea que, aunque contiene una parte de verdad, es simplista: «Los hombres no piden ayuda». Los datos muestran otra realidad: la mayoría de quienes se suicidaron tuvo un contacto reciente con el sistema sanitario, con los servicios sociales o con otros dispositivos públicos. Acudieron a ellos, pero no fueron identificados como personas en situación de alto riesgo.
El sufrimiento masculino, en muchos casos, no se presenta como esperamos. No llega en forma de tristeza verbalizada o de llanto, sino como irritabilidad, consumo de alcohol o de drogas, aislamiento, somatización o conductas de riesgo. Llega sin palabras, o con pocas. Y cuando reconocemos esos comportamientos como la expresión de un sufrimiento, no intervenimos donde deberíamos. No se trata de casos que estén fuera del sistema: están mal leídos dentro de él."
https://t.co/gdOjPaHKdO
Este artículo argumenta que, en las sociedades ricas modernas, las desigualdades evolutivas están aumentando: los niños criados con sus dos padres biológicos tienen mejores resultados vitales, y los individuos de mayores ingresos (especialmente los hombres) se casan y reproducen más que los de bajos ingresos, lo que genera una creciente concentración de la formación de familias entre las clases altas. Resumo los hallazgos principales:
-El artículo destaca que, en las sociedades ricas actuales, los niños que crecen con sus dos padres biológicos tienen resultados significativamente mejores que aquellos criados en familias monoparentales o reconstituidas. Estos niños presentan menor riesgo de mortalidad, menos problemas de salud y conducta, menor probabilidad de embarazo adolescente, mayor nivel educativo, menores tasas de encarcelamiento y mejores ingresos en la adultez. Estas desventajas para los niños que no viven con ambos padres biológicos se han intensificado en los últimos cincuenta años, a medida que ha disminuido el porcentaje de familias intactas.
-Otro hallazgo importante es que los niños no biológicos (hijastros o adoptados) suelen recibir menos inversión parental que los hijos biológicos, incluso cuando viven en el mismo hogar. Esto se manifiesta en menor tiempo de calidad, menor apoyo emocional y económico, y peores resultados en salud, educación y bienestar general, lo cual es consistente con la teoría del fitness inclusivo de la biología evolutiva.
-En cuanto a las diferencias por clase social en la formación de familias, el artículo muestra un cambio relevante: en los países desarrollados, los individuos de mayores ingresos tienden a casarse y tener hijos con mayor frecuencia que los de bajos ingresos, y esta desigualdad reproductiva está aumentando. Entre los hombres, la relación es especialmente clara: aquellos con altos ingresos acumulados tienen más probabilidades de contraer matrimonio y tener descendencia, mientras que los hombres de bajos ingresos presentan tasas mucho más altas de soltería y childlessness. En Suecia, por ejemplo, en las cohortes nacidas entre 1940 y 1960, los hombres con mayor ingreso acumulado a lo largo de su vida tenían claramente más hijos. Datos similares se observan en Estados Unidos, Japón, China y Corea del Sur, donde el ingreso personal se ha convertido en un factor cada vez más decisivo para que los hombres logren casarse.
Entre las mujeres, la tendencia es menos pronunciada pero también se está moviendo en la misma dirección: en cohortes recientes, especialmente en los países nórdicos, las mujeres de mayores ingresos muestran mayor probabilidad de tener hijos, mientras que las de bajos ingresos enfrentan un riesgo creciente de quedarse sin descendencia. En general, el alto ingreso se está convirtiendo en un prerrequisito para la formación de familias en las sociedades postindustriales, lo que concentra la reproducción entre las clases socioeconómicas más altas y agranda la brecha reproductiva entre ricos y pobres.
-Finalmente, el artículo documenta el aumento de la childlessness (personas sin hijos) en los países ricos, que afecta especialmente a los hombres de bajos ingresos y baja educación. Esta tendencia genera consecuencias negativas a nivel individual, como mayor soledad, depresión y menor sensación de sentido en la vida.
En conclusión, la autora argumenta que la teoría evolucionista ha sido clave para detectar y explicar estas desigualdades crecientes -tanto las relacionadas con el tipo de familia como las reproductivas por estatus socioeconómico- mucho antes que la sociología tradicional. La autora defiende que los sociólogos deberían incorporar la perspectiva evolutiva como complemento necesario a las explicaciones próximas (económicas, culturales o normativas), ya que ofrece explicaciones últimas que ayudan a entender y predecir mejor el comportamiento humano en el ámbito familiar y reproductivo. Ambas aproximaciones juntas permiten una comprensión más completa de las dinámicas sociales actuales.
Observatorio sobre el reparto de los impuestos y las prestaciones entre los hogares españoles, por J. López Laborda, C. Marín González y @JorgeOnrubia63
En 2023, la renta bruta media de los hogares españoles creció un 8,2%, impulsada por la mejora de las rentas de mercado y el aumento de las prestaciones (especialmente las pensiones de jubilación, que subieron un 8,2%). Sin embargo, la desigualdad también se incrementó ligeramente, situando el índice de Gini de la renta disponible en 0,4266.
Menor impacto redistributivo: La capacidad del Estado para reducir la desigualdad disminuyó en comparación con 2022. La intervención pública (impuestos y prestaciones) logró reducir la desigualdad un 31,9% (frente al 33,8% del año anterior), debido principalmente a que el sistema fiscal perdió fuerza redistributiva y a que el tipo medio efectivo de los impuestos bajó al 35,5%.
El sistema sigue siendo progresivo para la mayoría: los hogares con menos ingresos (primeros tres quintiles) son beneficiarios netos, recibiendo más en ayudas y servicios de lo que pagan en impuestos.
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