“— ¿Han exigido a Delcy Rodríguez que libere a los presos políticos ?
— No hemos llegado a eso. Por el momento solo hemos cerrado el tema del petróleo”
No se esconde.
No son los “zurdos”/rojos/comunistas que inventan.
Todo claro para quien lo quiera ver
Aplaudir que Trump amenace con una operación militar en Colombia es servilismo y traición a la patria. Esto no va de si te gusta o no Gustavo Petro. Se trata de algo mucho más grave: una amenaza directa a la soberanía, a la democracia y a la población civil de un país cuyo presidente fue elegido por más de 11 millones de votos y tiene un mandato constitucional vigente.
Lo que pasa en Venezuela no es un hecho aislado, es un espejo peligroso para nuestro país: Trump ya dejó claro que no busca democracia sino dominación, recursos y control geopolítico.
Voy a decirlo sin rodeos: esto no va de Maduro. Va de quién ha gestionado su final y para qué. Cuando un presidente es apresado y no hay caos interno ni fractura visible en la cúpula, cuando no hay histeria militar ni sangre en las calles, estamos ante una operación controlada. Las revoluciones reales son ruidosas. Las transiciones pactadas son silenciosas.
Aquí no hay heroicidades ni épica. Hay negociación fría. Y la negociación no se hace con el pueblo, se hace con la élite que garantiza orden. Quien crea que Estados Unidos —o la estructura que marca la pauta— busca justicia, democracia o reparación histórica, no ha entendido cómo funciona el poder. Lo que se busca es estabilidad, acceso a recursos y cierre de un ciclo incómodo. Todo lo demás es decorado.
Por eso insisto: el elemento clave es la traición funcional del entorno de Maduro. No ideológica, no moral: funcional. La traición que se produce cuando se comprende que el régimen ya ha caído y que es mejor recolocarse que resistir. Ahí es donde entran nombres concretos, no por conspiración, sino por lógica de poder: Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López. No como salvadores ni como demonios, sino como gestores del aterrizaje.
El detalle verdaderamente inquietante, para mí, no es un vídeo ni una filtración. Es la calma reveladora. La calma de quien ya sabe que no va a caer al vacío. La calma de quien ha recibido garantías. Nadie está tranquilo en mitad de una tormenta si no tiene un refugio pactado. Esa serenidad no es inocente; es estratégica.
Y aquí viene lo más incómodo: las transiciones tuteladas no liberan países, los reordenan. Cambian el relato, redistribuyen poder, blanquean a unos y sacrifican a otros. El ciudadano no entra en la ecuación más que como coartada. Se le promete futuro mientras se decide el reparto en despachos cerrados.
Esto no va acerca de izquierdas o de derechas. Va de quién controla las riquezas, el dinero, las armas y la narrativa cuando se baja el telón. Y si el proceso avanza sin sobresaltos no es porque el sistema se haya humanizado, sino porque ya se ha pactado quién paga y quién se salva.
Lo demás es ruido. Y el ruido, casi siempre, es para que no mires dónde de verdad se está decidiendo todo. Seguiremos informando. Sin anestesia.
VENEZUELA ES DE LOS VENEZOLANOS
COLOMBIA ES DE LOS COLOMBIANOS
CUBA ES DE LOS CUBANOS
BRASIL ES DE LOS BRASILEÑOS
MÉXICO ES DE LOS MEXICANOS
¡Y LATINOAMÉRICA ES DE LOS LATINOAMERICANOS!
SAQUEN SUS INMUNDAS MANOS DE NUESTRA TIERRA
Un motivo más para que me bloqueen algunos, adelante.
1. Soy opositor al gobierno de Maduro. Razones sobran. No las voy a enumerar aquí.
2. Pero antes que opositor soy venezolano, y por tanto rechazo cualquier acción bélica de país alguno contra mi país.
Cada quien que asuma la posición que le parezca.
Es compatible:
- Criticar que EEUU vulnera el derecho internacional y su derecho interno
- Criticar que Maduro vulneró su derecho interno dando un golpe de Estado
- Reconocer que la prioridad de EEUU no es liberar a los venezolanos
- Celebrar la caída de la tiranía chavista
Esto no se trata de estar a favor o en contra de Maduro, se trata de estar en contra del intervensionismo gringo, en contra del imperialismo, en contra del saqueo, en contra del genocidio, no hay forma de apoyar la invasión sin ser un tremendo ignorante o una persona ruín.
Lo que estamos viendo no es solo el bombardeo de los Estados Unidos contra un país soberano como Venezuela. Estamos viendo una INTERVENCIÓN EN AMÉRICA LATINA.
Venezuela es la puerta de entrada. O las voces que repudian esta intervención son firmes o hay poco que esperar.
Prometieron acabar con las guerras, y en menos de un año, bombardearon el mundo de punta a punta, como en los viejos tiempos.
América Latina, tierra de paz, sufre un bombardeo por primera vez en 35 años.
No a la guerra en Nuestramérica.
No a la guerra en Venezuela.
Maduro es un tirano despreciable al que no le importan nada los venezolanos. Pero a Trump tampoco: esto no va de democracia, sino de poder, petróleo y la obsesión de EEUU por el control de Latam.
La intervención de EEUU en Venezuela es una violación del derecho internacional. Se puede estar en contra del régimen de Maduro y reconocer esto. Es un paso más hacia un mundo de potencias y esferas de influencia en el que las normas no existen. El siglo XIX está muy vigente.
Venezuela confirmó que EEUU bombardeó Caracas, tanto zonas residenciales civiles como bases militares y campos de petróleo, en una brutal agresión destinada a apoderarse de los recursos petroleros y minerales del país.
Venezuela jamás mató a ni un solo ciudadano estadounidense ni atacó militarmente a EEUU, no hay provocación ni agresión previa, al igual que pasó en Irak, donde los yankis mataron a 1 millón de civiles... esa es la "libertad" que quieren los escuálidos para su pais.
No importa la opinión que se tenga de Nicolás Maduro y de su gobierno en Venezuela. Ninguna invasión estadounidense a algún estado de América ha resultado en un mejoramiento de las condiciones de vida de la población intervenida. Y de ello hay evidencia histórica suficiente.