En Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor, morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él.(Borges)
“Como en los sueños
detrás de las altas puertas no hay nada,
ni siquiera el vacío.
Como en los sueños,
detrás del rostro que nos mira no hay nadie...”.
(Borges).
el universo, con su elegante dotación de anaqueles, de tomos enigmáticos, de infatigables escaleras para el viajero y de letrinas para el bibliotecario sentado, sólo pueden ser obras de un Dios “.
(Borges).
(el pasado remoto)...”Es infinitamente plástico y agradable, mucho más servicial que el porvenir y mucho menos exigente de esfuerzos. Es la estación famosa y predilecta de las mitologías”.
(Borges).
Nunca se había demorado en los goces de la memoria. Las impresiones resbalaban por él, momentáneas y vívidas; el bermellón de un alfarero,...la luna, de la que había caído un león,...la sombra negra que una lanza proyecta sobre la arena amarilla, la cercanía del mar...
(Borges).
“... imaginé a mi dios confiando el mensaje a la piel viva de los jaguares, que se amarían y se engendrarían sin fin, en cavernas, en cañaverales, en islas, para que los últimos hombres lo recibieran”.
(Borges).
Tal vez en la tiniebla hubo una espada,/
acaso hubo una rosa. Entretejidas/
sombras las guardan hoy en sus guaridas./
Sólo me queda la ceniza. Nada.
(Borges).
Pocas cosas me han ocurrido y muchas he leído. Mejor dicho: pocas cosas me han ocurrido más dignas de memoria que el pensamiento de Schopenhauer o la música verbal de Inglaterra.
(Borges).
No ha nacido aún el hombre que se atreva
a matar a Quiroga, le responde.
Los otros palidecen y se callan.
Sobreviene la noche, en la que sólo
duerme el fatal, el fuerte, que confía
en sus oscuros dioses. Amanece.
No volverán a ver otra mañana.
(Borges).
Que no daría yo por la memoria de haber combatido en Cepeda/[...]/ con la alegría del coraje/[...]/ Que no daría por la memoria de las barcas de Hengist/ para debelar una isla/ que aún no era Inglaterra.
(Borges).