—¿Has tenido problemas el día de hoy? —es cierto, se nota su vibra normal. Sin embargo, eso no quita que se preocupe por Chloe.
—No, no. En realidad, ahora mismo no tengo nada que hacer.
Suelta una carcajada ante la ocurrencia de Lunna, negando con la cabeza. —Mi club es natación. Y... Puede ponerse un poco pesado cuando de entrenamiento se trata. —le dedicó una mirada comprensiva—. Tranquila. Soy consciente que no siempre las cosas son fáciles.
No lo ignorará. No es ese tipo de persona.
—Hola, ¿cómo te encuentras Chloe? —mantiene sus distancias hasta que está seguro de que está consciente de su presencia.
< momentáneamente la sonrisa. Aunque no es más que por un par de segundos—. ¿Y qué hay de ti, Lunna? —mientras siguen con la conversación, se sentará a su lado.
—¿En serio? Bueno, la verdad es que no suelo estar de noche. Y si lo hago, es porque tengo cosas pendientes que hacer. —toma cualquier oportunidad para dormir, sí—. Sorprendentemente bien. Ahora quien me tortura es mi club. —admite, con un suspiro que le borra >
Es porque ya estaba con un pie fuera de lugar. Haha...
—Chloe. —le llamó, incluso antes de acortar las distancias. Para alertarle y no sorprenderle como ayer.
¿Sabes qué? Hoy se había rendido con entrenar. Pero repentinamente se siente muy atraído a la idea de regresar al gimnasio. Discretamente va a tomar las cosas que había dejado por el suelo.
< más parecía que sus habilidades físicas le vendrían bastante útiles.
Regresó la mirada al pelinegro, estirando la espalda un momento.
—¿Puedes llegar a casa sano y salvo?
La curiosidad sobre qué tipo de persona era Chloe, que vivencias había tenido y que escondía detrás de ese bello rostro no hacía más que aumentar con cada interacción que tenían. Asintió levemente con la cabeza.
—Si es que necesitas una mano con la tecnología, puedo ayudarte. >
< No soy un experto, pero me defiendo bien. —Su mirada vagó por el lugar, buscando la dirección del edificio donde se encontraban la mayoría de las clases del chico—. En una carrera a toda velocidad, me tomará menos de cinco minutos alcanzarte donde sea que estés. —una vez >
< gato y así nuestro amigo pueda confiar más en nosotros, ¿no crees? —con cuidado, tomó de las manos de la adversa las servilletas sucias, para evitar se cargará de más—. ¿Y bien? ¿Te parece?
—Por supuesto. Olvida mi carrera, ¿qué clase de amigo sería si te dejo sola? —sigue la mirada inquieta de Adeline y asiente con la cabeza—. Además, puede que apartarnos nos venga bien. Podemos ir a tratarte la herida, y después pasar una tienda. Tal vez consigamos comida de >
Mira de soslayo su reacción, pues no puede mantener un contacto visual decente. Se siente algo culpable, ¿y si ahora le desagrada? Aunque todavía la está ayudando, así que quiere pensar que no es el caso.
"N-no tienes qu-que disculparte."
Habla más bajo de lo normal, --