Creo que maduras muchísimo cuando te das cuenta de que a veces no hay que hacer nada al respecto y solo esperar a que el tiempo te dé la razón en vez de pelear por demostrar algo.
En el fondo, no quiero contarle a nadie lo que está pasando en mi vida. Prefiero guardármelo, vivirlo a mi ritmo y en silencio. No todo el mundo entiende, y no todo el mundo necesita saber.
Lloré sola, dormí sola, me desahogué sola, me calmé los ataques de ansiedad sola, me sentí sola, me aconsejé sola, comí sola, paso tiempo sola. Nadie vivió mi vida, ni lloró mis lágrimas, entonces nadie tiene derecho a juzgar mi forma de ser.