Para mí, más grave no es el diploma.
Es que el día que publicaron esta foto familiar, ya sabían que la verdad saldría a la luz.
Sabían que se armaría un escándalo nacional. Sabían que la indignación sería masiva.
Y aún así, lo publicaron. Les dio igual.
Porque para ellos existe una impunidad blindada, alimentada por la más pura soberbia: la certeza de que pueden burlarse en la cara de todo un país, pisotear el esfuerzo de miles de estudiantes que sí sudan sus títulos, y salir sonrientes como si nada.
Esa es la verdadera "foto" que queda: la de una élite que se siente intocable, por encima de los valores, la meritocracia y la vergüenza ajena.
estabas toda la semana esperando para que llegue el domingo por la tarde para ir al estadio con tu viejo, con la confianza de que tu equipo golearía a cualquier rival.
el peak de la felicidad.
Tenían un lienzo en blanco frente a un bosque vivo y diverso… y decidieron llenarlo de cemento en serie.
Es expansión sin visión. El ciclo sin fin de Guayaquil...
Lo triste de mensajes como este y el de Inés Manzano es que el equipo de marketeros del gobierno deben haber medido esta actitud y encontrado que es favorable en el grupo de votantes al que quieren atraer. Sin importarles que con ese nivel de violencia verbal lo único que hacen es lastimar la calidad de nuestra democracia y fomentar el discurso de odio.
El discurso de odio en política es más peligroso que la desinformación, porque inhibe la participación y fomenta la espiral del silencio. Nada bueno puede salir de un escenario así.
Al proponerle, en vivo, a un periodista que sea candidato para su partido, el Presidente solo evidencia, una vez más, lo que piensa del periodismo: él lo concibe como un espacio de negociación, que se puede comprar, en donde la mejor oferta gana. Eso, a su mirada, lo hace fácilmente silenciable, basta con atinar el precio justo. Peligrosísimo.