Últimamente, mi mecanismo de defensa es fingir demencia, mirar hacía otro lado y continuar con mi vida. No porque no me dé cuenta, sino porque ya entendí que no todo merece una reacción.
Estoy cansada de sostenerme en silencio, de esconder lo que siento y seguir funcionando como si nada. No es un cansancio que se cure durmiendo; es agotamiento emocional, de fingir que puedo con todo cuando solo quisiera bajar la guardia y descansar de todo.
Que raro es terminar un vínculo, ahora a quien le cuento que tengo sueño, lo que hice hoy, que en mi casa paso algo, que me iré a bañar, que me duele la cabeza, que hoy me siento cansada o que hoy voy a salir.