Perdonar a las personas en silencio y nunca volverles a hablar de nuevo, es una magnífica forma de respetarnos, de valorarnos y de demostrarnos cuanto nos queremos. Tu demostración de amor más grande hacia ti mismo es no volver a ese lugar donde no fuiste feliz.
Estuve solo durante mi infancia. Me sentí solo toda mi adolescencia.
Pasé mis peores momentos solo. Así que no, no tengo que aprender a estar solo. Ya sé estar solo.