Si esta fuera la última carta que escribiera, no hablaría de grandes logros ni de días perfectos. Hablaría de las cosas simples. De los abrazos que llegaron cuando más los necesitaba. De las risas que aparecieron en medio de los días difíciles...
La vida no se mide por lo extraordinario. Se mide por esos
pequeños momentos que, sin hacer ruido, terminan convirtiéndose en nuestros recuerdos favoritos. Y si esta fuera la última carta. solo diría una cosa más: Gracias...
No importa si el día ha sido bueno o malo, hay algo en esa taza humeante que lo equilibra todo. El café de las 4 no es solo bebida, es pausa. Es el permiso que nos damos para volver a nosotros mismos, aunque sea por un sorbo.
Eres la más hermosa coincidencia que la vida sembró en mi camino, un encuentro inesperado, un azar que sonaba a certeza, ni planeado ni buscado pero llegado en el momento justo. Como si el universo hubiera trazado un camino sin saberlo que me llevaba hasta ti.