El trato de princesa no es sólo cuando él te compra regalos caros, es cuando nunca te deja ir a dormir triste o enojada, te escucha, es delicado contigo, te respeta y cambia sus acciones cuando sabe que algo te duele o te hace sentir mal.
Nadie habla de lo hermoso que es tener a un hombre que se sienta como casa, que no desaparezca los fines de semana, que tenga claras sus prioridades: trabajar, compartir tiempo contigo y ponerte siempre en primer lugar.