jamás había valorado tanto la vida hasta que empecé a ver a mi alrededor, y me di cuenta de que hay gente que me quiere, hay gente que se alegra de verme y hay gente que me incluye en sus planes aunque yo no sea tan presente.
Cuando estaba en Bachillerato me leí la trilogía de “Y el séptimo día” de Paulo Coelho, jamás me imaginé que en mi vida adulta estaría atrapada en la novela de El Demonio y la Señorita Prym 😅
Ahora me lo tomo con más calma, pero qué duro es ver cómo cambió mi forma de ver y querer a las personas. Ya no idealizo, ya no me entrego igual. Aprendí a poner límites, pero en el fondo extraño la inocencia con la que solía querer.