@CiardhaMorgan There’s neither genocide or occupation, son.
I support the rights of a sovereign state to defend itself against backward, Neanderthal savages.
I am very proud of my family's strong Jewish connections. My father (Brian) was chair of the Ireland-Israeli Friendship League for many years. My grandaunt (Alice Ward) was a governess for several Jewish families in France before WW2 and was arrested with one such family and transported to Bergen-Belsen. Amazingly, she survived the war and lived to the ripe old age of 95, dying in 1982. @abrahamson_ed@RachelMoiselle@irlisrAlliance@simonmontefiore
Good morning, everyone.
This is absolutely appalling, but tragically unsurprising.
Someone very high up in AIG saying multiple antisemitic things publicly online. Not in an anonymous account, but rather one where he had identified himself. Some of these statements could amount to incitement to violence.
‘Jews in ireland need to be thrown out. They are traitors and land thieves. Our children need to be educated more about how evil Israel and Jews are.’
‘Israel and Jews are human scum . Ireland needs to cut all ties and deport any Jew living in ireland that supports Israel.’
‘Jews are evil.’
As I have always said, in Ireland, antisemitism permeates society from the top down. How does John feel enabled to espouse such open antisemitism on an account where he is easily identifiable? It’s simple, there are no repercussions for antisemitism in this country.
He will always be given the benefit of the doubt. His antisemitism will always be rationalised, diminished, excused. He will never be denounced by his compatriots in the way that those of us who highlighted antisemitism in this country have been.
EL ANTISEMITISMO, EL ANTIJUDAÍSMO, EL ANTISIONISMO SEGÚN EL GENIO DE UNO DE
LOS GRANDES JUDÍOS DEL SÉPTIMO ARTE:
WOODY ALLEN.
"Woody Allen sobre el antisemitismo hoy y sobre lo rotos que están los gritones y los que siguen la corriente.Y todo al estilo Woody Allen.
Woody:
«Saben, siempre pensé que la mayor ventaja de Nueva York era que uno podía ser neurótico y nadie lo notaba. En otras ciudades te mandan al médico si hablas contigo mismo. En Manhattan te ofrecen una columna en una revista por ello.
Ayer salí a comprar salmón. Por cierto, es la única tradición judía estable que ha sobrevivido a Babilonia, Roma y a mis relaciones con mujeres.
Caminaba por Brooklyn pensando en la muerte. No porque sea filósofo. Sino porque ya tengo más de noventa, aunque originalmente había planeado llegar como mucho hasta los setenta.
Y de repente —una multitud frente a una sinagoga. Al principio pensé que allí actuaba un famoso psicoanalista. En Nueva York la gente hace cola durante horas para escuchar por qué su madre tiene la culpa de todo. Aunque los judíos eso ya lo saben sin necesidad de conferencia.
Pero no. Estaban gritando algo sobre “intifada”. ¿Y saben qué me sorprendió más? La cantidad de energía que tiene esa gente. ¿De dónde la sacan? Yo después de subir dos tramos de escaleras ya empiezo a escribir mi testamento. Y ellos listos para una revolución sin haberse tomado ni un café decente.
Un tipo gritaba algo sobre “descolonización”. Dios mío. Cuando yo era joven, “colonización” significaba que la tía Frieda ocupaba nuestro sofá durante tres meses y se negaba a irse. Hoy de repente es una conspiración sionista.
En general, el antisemitismo moderno se ha vuelto demasiado intelectual. Antes simplemente nos odiaban. Sin rodeos. Hoy no.
Hoy alguien con bufanda, que parece que escribe poemas sobre su propia barba, te explica con ayuda de Heidegger y Nietzsche por qué la existencia de los judíos es una forma de agresión y una amenaza para la humanidad.
Y yo estaba allí pensando: antes al menos nos pegaban personas sin título universitario. Hoy los organizadores de pogromos tienen diploma de Columbia University.
Luego una chica a mi lado dijo: “Estamos contra el sionismo, no contra los judíos”. Eso es como si mi exmujer hubiera dicho: “No tengo nada contra ti. Solo estoy contra todo lo que dices, haces, sientes —y especialmente contra acostarme contigo”. El significado es el mismo.
Y entonces alguien gritó: “¡Los sionistas son nazis!”. En ese momento sentí que mi abuela se habría girado en su tumba tan rápido que podría haber abastecido de electricidad parte de Queens.
Mi abuela, por cierto, vivió a auténticos nazis. Se escondió en un sótano en Polonia con un hombre que tosía tan fuerte que los alemanes podrían haberlos encontrado solo por el sonido bronquial.
Y ahora un chico de una universidad de élite, cuyo mayor trauma en la vida es un café frío de Starbucks, me explica qué significa fascismo.
Realmente vivo en tiempos sorprendentes.
Hoy la gente habla como si se hubiera tragado accidentalmente una biblioteca universitaria. Nadie dice ya: “Perdón, soy un idiota”. No. Hoy se dice: “Estoy deconstruyendo el relato dominante”.
Escuchen, yo crecí entre judíos. Nosotros no deconstruimos relatos. Nosotros creamos relatos.
Llegué a casa y encendí la televisión —porque cuando uno tiene ansiedad, la televisión parece una idea excelente. Es como tratar el alcoholismo con un martini con hielo.
Allí Roger Waters volvía a explicar el mundo. Los músicos de rock siempre me dan miedo cuando envejecen y empiezan a hablar como paranoicos que ven conspiraciones al mirar un gato negro.
Luego apareció Kanye West. En mi infancia, los locos al menos parecían locos. Pelo despeinado, abrigo, palomas, conversaciones con cubos de basura. Este tipo simplemente se pone una máscara negra y dice que ama a Hitler. Y ahí entendí: la humanidad ha avanzado mucho —de “nunca más” a “discutamos los matices”.
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'To Jewish families, more than 1000 years of history is bleak evidence that they are right to fear they will once again be on their own.'
@TrevorPTweets reflects on antisemitism in Britain, after a swathe of violence against the Jewish community
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