Si un extranjero que entra en España exige que cambies tus tradiciones, tu cultura y tus creencias y la adaptes a sus necesidades religiosas y su cultura, no es un inmigrante, es un invasor.
Ayer, hablando con un inglés sobre España y nuestra cultura, me preguntó directamente de qué podemos estar hablando durante horas en las comidas, y cómo es posible que esas sobremesas interminables casi enlacen con la cena.
Le respondí simplemente: “de la vida”.
Y se hizo el silencio.
A veces olvidamos que somos una potencia exportadora de algo que muchos países admiran: el arte de vivir. No sé por qué nos avergonzamos de ello, cuando es uno de nuestros mayores tesoros culturales.
El 9 de marzo de 2008, en un Bilbao-Valladolid, se guardó un minuto de silencio por el asesinato de Isaías Carrasco a manos de ETA.
Apenas 8 segundos duró el minuto de silencio.
La afición más indecente de toda España.
Lo que le ha hecho telegram a esta gente no tiene nombre. La necesidad de irse a tomar por culo a pegar 4 tiros en una guerra que nos suda la polla...
Otra familia destrozada por el síndrome de Rambo.
Quedaos en casa, gilipollas, que vaya la puta madre de zelensky.