LOS 3 DRAGONES DE LA CONQUISTA
Cuando Aegon el Conquistador llegó a Poniente junto a sus hermanas-esposas, no llevaba el ejército más numeroso ni la flota más poderosa. Llevaba tres dragones. Y eso fue suficiente para cambiar la historia.
Balerion, el Terror Negro, era un dragón nacido en la Antigua Valyria, una reliquia viviente de una era en la que los dragones dominaban el mundo. El mayor y más poderoso dragón de la historia Targaryen, sus alas podían cubrir pueblos enteros bajo una sombra negra y sus fauces eran capaces de devorar enormes bestias. Sus llamas redujeron Harrenhal a una pesadilla de piedra fundida y con él, Aegon hizo arrodillarse a los reyes de Poniente.
Vhagar, la más feroz de las tres, era la montura de la reina Visenya. Más pequeña que Balerion, pero igual de temida, participó en algunas de las victorias más decisivas de la Conquista, como el Campo de Fuego, donde junto a sus hermanos convirtió un ejército de miles de hombres en cenizas. Décadas después, durante la Danza de Dragones, se convirtió en el dragón más antiguo y aterrador de Poniente.
Meraxes, la más hermosa, pertenecía a la reina Rhaenys Targaryen. Con escamas plateadas y ojos dorados, era rápida, elegante y letal. Sobrevoló los cielos de Dorne durante la Conquista y sembró el terror entre sus enemigos, hasta encontrar un final trágico cuando un escorpión dorniense acabó con ella y con su jinete.
Tres dragones. Tres nombres que hicieron temblar a un continente entero.
Fueron el fuego que creó un reino y la prueba de que, durante una época, no había ejército capaz de enfrentarse al poder de los Targaryen.