Ese intento de homogeneizar las laringes, de invitar al susurro monástico, de excederse en el grafito subrayando la palabra "medio". ¡Qué exceso!. No comprenderán jamás al que tiene afilado el estilo, por congénesis. La mancha del exceso es un espacio por rellenar.
El estilo, por consiguiente, nunca es la forma, la “maniera”; exige algo más, de hecho, lo exige todo porque un estilo es un pensamiento que funge y se construye al mismo tiempo. El estilo es epistemológico; uno conoce su estilo porque lo piensa, y es ontológico; al pensarlo es
El que escribe delicadamente no tiene estilo sino arte y el arte ya lo define Platón como τέχνη (téchne), técnica, destreza, saber hacer. Por consiguiente, el arte nunca representa el saber por sí mismo, necesita del estilo y el estilo hemos dicho que implica conocimiento.