Se va el @MazatlanFC, un proyecto que no cumplió, un equipo que jamás le importó a los dueños. Parte del fracaso son las nulas vialidades para entrar y salir del estadio, desincentivando a las familias de asistir. #MazatlanFC
"Deberíamos medir el éxito del Estado de Bienestar en función de cuántas personas abandonan los programas de asistencia social, no en función de cuántos se incorporan a ellos"
Ronald Reagan
@jorgezepedap Respetado escritor considero que estás en un error, quien tiene el control de todas esas instituciones es el partido oficial y no la presidenta. Sabes bien que la pdta no controla ni su partido político. Al tiempo.
Excelente libro, con buenas anécdotas, buena narrativa y sobre todo, el agradecimiento a la vida de una persona exitosa, como tantas historias que hay.
Entrevista que le realizaron al famoso actor Pedro Infante en 1955, donde agradece al director Ismael Rodríguez con las siguientes palabras “la gratitud es una de las cualidades que debemos de tener todos los humanos”. - Rodríguez dirigió a Infante en 19 películas, incluyendo clásicos como Nosotros los pobres (1948), Ustedes los ricos (1948) y Pepe el Toro (1953), que forman parte de la trilogía de “Nosotros los pobres”. Estas cintas consolidaron la imagen de Infante como el “hombre del pueblo”, un personaje carismático, noble y cercano a la audiencia mexicana. También fueron grandes amigos…
Acaso el éxito en la pantalla grande de Infante se le debe a Ismael Rodríguez?
Tal parece que la presidente @Claudiashein llegó a la mañanera de este lunes cargando un costal de síntomas propios de lo que se conoce como la enfermedad del poder o síndrome de Hubris. Un ego sobredimensionado extendido a cualquier ámbito de poder, incluido el mundo de la empresa que hace que quienes lo padecen pierdan el contacto con la realidad tras alcanzar un puesto de responsabilidad. Nadie está a salvo. Más rápido aún se sienten los síntomas cuando el ascenso a la cima ocurre en poco tiempo. El "Síndrome de Hubris" es un trastorno que se caracteriza por generar un ego desmedido, un enfoque personal exagerado, aparición de excentricidades y desprecio hacia las opiniones de los demás. Aunque el síndrome responde más a una denominación sociológica que propiamente médica, los psiquiatras han reconocido siempre los efectos mentales del poder. Entre los síntomas que puede producir el mal de Hubris destacan: Un enfoque personal exagerado al comentar asuntos corrientes.
• Confianza exagerada en sí mismo, imprudencia e impulsividad.
• Sentimiento de superioridad sobre los demás.
• El rival debe ser vencido a cualquier precio. • La pérdida del mando o de la popularidad termina en la desolación, la rabia y el rencor. • Despreció por los consejos de quienes les rodean y alejamiento progresivo de la realidad. “Las presiones y la responsabilidad que conlleva el poder termina afectando a la mente”. Según el neurólogo David Owen, llega un momento en que quienes lideran dejan de escuchar, se vuelven imprudentes y toman decisiones por su cuenta, sin consultar, porque piensan que sus ideas son correctas. Por eso, aunque finalmente se demuestren erróneas, nunca reconocerán la equivocación y seguirán pensando en su buen hacer.
También el psiquiatra Alejandro Madrigal Zentella explica que tras un tiempo en el poder, los afectados por el Hubris padecen lo que psicopatológicamente se llama desarrollo paranoide. “Todo el que se opone a él o a sus ideas son enemigos personales, que responden a envidias”.
Yo marché ayer, no soy joven, soy un padre que tuvo que recoger con las manos las cenizas de lo que unos sicarios me dejaron de mi hija; también soy el abuelo que se quedó imaginando como crecieran mis nietos y les tuve que dejar guardados todos los abrazos, los domingos y los cumpleaños que quería darles.
Marché porque me los mataron hace 6 años y hasta hoy no hay justicia. Marché porque sueño con un México que deje de estar arrodillado ante el miedo y por esas familias, que se van quedando incompletas.