Cuando sientas miedo ante una mujer, miedo de verdad, del que paraliza, abrázalo. Porque seguro estás ante la buena, la que cambiará tu vida por siempre.
Cuando sientas miedo ante una mujer, miedo de verdad, del que paraliza, abrázalo. Porque seguro estás ante la buena, la que cambiará tu vida por siempre.
Los abogados no trabajamos con casos o expedientes sino con personas y, por tanto, nuestro asesoramiento no se puede concebir al margen del establecimiento de una relación interpersonal entre cliente y profesional. Y esta relación tiene un nombre: confianza.