Le dije a mi terapeuta:
“Siento que se me está acabando el tiempo para construir la vida que quiero.”
Ni siquiera me preguntó por qué.
Solo me miró con suavidad y dijo:
Mi novio contándome que una amiga suya y su esposo se acaban de comprar un departamento en la condesa de 6.5 MDP y yo contestándole con una nota de voz diciéndole que la pechuga de pollo en el mercado de por mi casa está carísima y que ya me quedé pobre por comprar pollo.