Voltear hacia atrás ya no me da tristeza, me da tranquilidad. Me demuestra que por más oscuro que se veía el panorama, siempre supe salir adelante. Nada para quejarme, mucho por agradecer.
Me dijo: “lástima que no aprovechaste mi obsesión por ti” y ahí entendí todo. Yo no quería obsesión, quería amor, porque la obsesión se acaba, mientras el amor trasciende, y sabía entonces que ese no era mi lugar.