LO QUE NADIE TE CUENTA
Este niño tiene un sarcoma osteogénico. Un tumor que te come el hueso. Hace 40 años: amputación directa. Hoy: le quitamos el trozo y ponemos hueso de cadáver.
¿Eso es nuevo? NO. Lleva haciéndose desde que yo no había nacido.
¿Entonces qué cambia? Que ahora antes de abrir hacemos un ensayo general con un muñeco de plástico. Útil, sí. Revolucionario, para nada.
LA NOTICIA REAL (que no vende)
Para salvar esa pierna necesitas:
3 cirujanos especializados
1 anestesista pediátrico
al menos 2 enfermeras
1 circulante
Quirófano
CERO prisa
CERO mirada al beneficio
¿Qué hospital privado puede permitirse esto?
NINGUNO. Porque no es rentable dedicar medio equipo toda una mañana a un crío.
EL PROBLEMA
Nos venden "tecnología futurista" cuando lo revolucionario es otra cosa: que tengamos un sistema que puede gastarse recursos infinitos en salvar la rodilla de un niño sin preguntar cuánto cuesta.
Eso NO lo hace una impresora.
RESUMEN: Gran cirugía. Equipazo. Resultado perfecto.
Pero dejad de vendernos la impresora 3D como si fuera el protagonista. El protagonista es un sistema público que puede hacer Tetris con huesos reales durante 8 horas sin mirar el reloj.
Viva la sanidad pública. Que es la única lo suficientemente loca para invertir todo eso en salvar UNA pierna.
Dicen que el sueño de la razón produce monstruos. Y es cierto, pero también prodigios.
Y en 1979 un puñado de inconscientes se olvidaron de lo razonable para crear algo increíble.
Aunque en ese momento, nadie lo entendió.
Hoy, en #LaHistorietaMusical, La leyenda del tiempo.
El otro día, en la gala de los Grammy americanos, cantaron entre otros: Billy Joel, Annie Lennox, Tracy Chapman, Stevie Wonder, Joni Mitchell...
Y yo sentí mucha envidia y un pelín de vergüenza...
Teniendo en cuenta que los yankees son los reyes de este negocio, y que su industria musical es tan fuerte que podría aplastar a la nuestra y a la latina con un dedito y sin mucho esfuerzo, parece obvio que la decisión de dar, en su gran fiesta musical (e industrial), semejante espacio a gente de esa edad, trayectoria y categoría, tira por tierra todas las teorías sobre conveniencia mercantil en las que, no sin cierto paternalismo, los directivos de discográficas, radio y televisión, insisten una y otra vez. Todo, para justificar unas galas absoluta y exclusivamente orientadas a lo, supuestamente, comercial y rentable; y con una ausencia total e incomprensible de toda una manera de entender la música; consumida, por cierto, por millones de personas, tanto en España como en Latinoamérica.
La emoción en la música, los artistas icónicos e históricos, el pop, el rock, o el estilo que sea, entendido de una determinada manera, y sobre todo: la variedad y la riqueza musical de los distintos países y culturas, no solo debería ser venerada, respetada, homenajeada, representada y puesta en valor en este tipo de galas, si no que son, a la larga, un NEGOCIO. Porque construyen una industria fuerte, sana y común a todos los géneros, estilos y artistas.
Lo sé, soy muy pesado con este asunto, pero no hay que dejar de insistir hasta que algunos lo entiendan.
Los yankees lo tienen clarísimo; estoy convencido de que los jóvenes artistas "comerciales", latinos y españoles (a los que seguro les encantaría y honraría compartir gala en igualdad de condiciones con Kiko Veneno, Rosendo, Charly García, Maldita Vecindad, o Serrat, por dar algunos ejemplos) también lo tienen clarísimo; el público lo tiene más claro que nadie.
Ya solo falta que los que viven aterrorizados por los números y agarrados a las estadísticas con los puños cerrados y enrojecidos, se relajen, y por fin, lo tengan también claro.
No lo digo yo, lo dicen los americanos, que de esto saben un rato.
Coque.