Hace un año que te fuiste, pero también hace un año que nos quedó tu ejemplo para siempre.
Nos enseñaste que nunca hay que bajar los brazos, que hay que pelearla hasta el final.
Porque no conocí a nadie que luchara tanto como vos, afrontando todo hasta el último día.
Hoy me confirmaron que, por cuarto año consecutivo, voy a estar cumpliendo un sueño en lo laboral.
Es un orgullo que siempre me llena…
Pero esta vez, me agarra roto.
Y duele no poder disfrutarlo como quisiera.
A veces, incluso logrando cosas lindas, cuesta continuar.
Este año está siendo tan complicado que cada logro, cada momento de felicidad se siente incompleto. Duele y cuesta seguir.
Pero lo seguiré intentando, honrando la memoria y valorando cada paso que doy.