Haz esta oración poderosa a María desatanudos:
María, desatadora de nudos,
tú que con manos pacientes y corazón de madre
deshaces todo lo que nos ata y nos ahoga,
mira hoy este nudo que cargo:
el miedo, la duda, la herida que no cierra.
No te pido que lo ignores —
te pido que lo toques.
Que tus manos, las mismas que sostuvieron al Hijo,
sostengan también mi vida enredada.
Desata, Madre, lo que yo solo no puedo.
Y cuando el hilo quede libre,
ayúdame a caminar sin volver a enredarme.
Amén.