porque detrás de un “sí puedo” hay noches sin dormir, lágrimas de impotencia, dolores de cabeza, mala alimentación. Pero más que eso, hay un corazón lleno de ilusiones y metas por cumplir.
Que afortunados somos los que podemos ver, escuchar, sentir y no padecer de una enfermedad terminal. Que afortunados los que no mendigamos por comer y tenemos un techo bajo el cual dormimos.
No tenemos idea lo bendecidos que somos. Más gratitud, menos queja.
no entiendo a las personas que les aburre pasar tiempo a solas, yo lo disfruto tanto que a veces hasta se me olvida que llevo horas sin pronunciar una sola palabra