No puedo creer que haya gente que se queje de trabajar home office. Hay un montón de personas que darían cualquier cosa por no levantarse a las 6 de la mañana para esperar un bondi y perder horas viajando. No dimensionan el privilegio que tienen.
Cuando te das cuenta de que todo está carísimo y, aun así, Dios no ha permitido que te falte el alimento, un techo donde vivir ni que tus manos queden vacías.