me di cuenta de que nunca se trató de cumplir expectativas, sino de tener la libertad de tomar un vuelo un miércoles al mediodía sin tener que pedirle permiso a nadie y simplemente vivir.
usar el nombre de Dios para persuadir a las mujeres de renunciar a sus derechos no es un acto de fe, es una forma de manipulación, como hija de Dios, sé que Jesús dignificó a las mujeres, les dio voz, valor y propósito, nunca las silenció