Ultimamente, mi mayor deseo es que los planes de Dios coincidan con los míos, pero si no es así, que prepare mi mente y mi corazón para aceptar con fe todo aquello que tenga preparado para mi vida.
La pareja que murió abrazada bajo los escombros en Pereira o la chica que murió enterrada abrazada a su perrito.
No me vengan con el cuento de que a este mundo no lo mueve el amor, porque por amor la gente deja su propia vida.