Una de las cosas que más me ponen de malhumor hoy en día es que me llamen sin avisar. Tipo, ¿para qué me llamas? ¿No me puedes escribir? Solo si es mi mamá contesto
Cenar y platicar con mamá alegra mi corazón. Lo hacemos pocas veces y la verdad quisiera poder contarle todo, pero probablemente lloraría y no me saldría ni una palabra. Además, no sabe que su hija lleva el corazón roto desde hace casi tres meses.