Es gracioso cómo la chica que sueña con viajar por todo el mundo y la que no sale de su casa durante tres días seguidos son exactamente la misma persona.
Nuestra generación está tan convencida de que siempre habrá algo mejor, que terminó olvidando cómo cuidar lo que ya tiene. Se nos olvida que los vínculos no se encuentran, se construyen y se cuidan.