Hoy agradezco por todo lo vivido, por lo que soy el día de hoy, por lo que está, por lo que tengo, por lo que he conseguido, por lo que viene. Gracias, gracias, gracias.
Al final del día, nadie sabe lo mucho que te esfuerzas por lo tuyo, la soledad que sientes a veces, las horas de sueño que pierdes o las presiones diarias que enfrentas. Por eso, siempre debes recordar hacer las cosas por ti y para ti.
Querido Dios, sé que tienes un plan perfecto para mí, regálame paciencia para esperarlo, consciencia para reconocerlo, dirección para seguirlo y constancia para permanecer en él.
Respira profundo, suelta lo que no puedes controlar. A veces, la vida se llena de ruido, de exigencias, de momentos que escapan de nuestras manos. Pero en medio del caos, siempre queda algo que sí puedes elegir: tu actitud, tu perseverancia, tu capacidad de seguir adelante.
Puedo ser insegura en muchos aspectos de mi vida pero tengo clarísimo la calidad de persona que soy, la lealtad y el interés genuino por los míos, el apoyo incondicional y el esfuerzo que hago por construir y mantener mis relaciones