Nunca nos subestimó. Nos habló en lunfardo de cosas complejas y con palabras pretenciosas contó secuencias de esquina. Hizo bailar a los filósofos y leer a los ladrones.
“Que el esfuerzo valga la pena” te pide el gordo triple-encamperado mientras se organiza un auto-cumpleaños con tu guita para cumplir sus sueños frustrados de popularidad rodeado de aplaudidores garpos con guita narco mientras chorean discapacitados y vos te endeudas en morfi.