Se puede condenar un asesinato a sangre fría a la par de entender que la persona asesinada tenía posiciones políticas opresoras y dañinas.
Ambas cosas son excluyentes y se puede lamentar su muerte como ser humano sin necesidad de lavar todo el daño de sus discursos.
Soy el claro ejemplo de que para poder alejarme de algo, me tiene que destruir completamente y no por falta de amor propio, si no por la fe tan grande que tengo en pensar de que todo pueda cambiar.
Jamás metan las manos al fuego por un hombre, jamás digan “el no es así” “el nunca me haría eso” y menos que menos le crean al punto de desconfiar de ustedes mismas, porque justo ahí, es donde te la hacen.