Bitácora de vuelo: llevamos 6 días desde que nos enteramos que los millonarios comen carne humana y destripan niños y el sistema aún no cae, seguimos esperando.
Más allá de toda la guasada de este tema, también es un signo de estos tiempos ansiosos. Tenía que ser campeón, no se podía esperar a que lo fuera por las buenas, había que tener rápido el titular, el tuit, el logro que se esperaba, “a lo que vino”, el círculo que se cierra, la historia que se quiso contar.
Vamos a 8 títulos por temporada porque no se soporta la ansiedad de estar 3 meses sin un éxito y un fracaso, sin tener que echar al DT, al presidente y a medio plantel.
Necesitamos estrellas que se sumen en la cancha, en el escritorio o en un pasquín porque hay que sumar y sumar y sumar aunque no se tenga ni idea de qué se suma. Lo importante es cargar al otro, subir un tuit cada 6 horas festejando un campeonato de carton. Mear al resto, no importa cómo, mearlos a todos.
Está todo enfermo, podrido, arruinado y devastado.
Los discos son una fuente inagotable de esperanza. Puedes escuchar un disco durante años y de repente encontrar algo nuevo otra vez. La emoción del asombro es el premio del ocio, es lo que nos mantiene vivos.
Gracias al RAP, otra vez.