Madurar es darse cuenta de que ninguno de nosotros es fácil de acompañar. Todos tenemos heridas, miedos y formas de defendernos. Lo que importa es quién está dispuesto a quedarse, comprender y crecer juntos, y que tú también tengas el deseo de crecer y no solo de ser entendido.
Siempre me ha parecido curioso que, cuando desayuno, me vuelve a dar hambre a las pocas horas, pero si me salto el desayuno puedo pasar gran parte del día sin antojos.