⚫️ Falleció a los 77 años la actriz estadounidense Anne Schedeen, reconocida mundialmente por interpretar a Kate Tanner, la madre de la recordada familia en la exitosa serie de televisión "ALF" durante la década de 1980.
🎙️ Edgar Escobar, reconocido periodista judicial, cuya voz era familiar en los micrófonos de Todelar, decidió abandonar los expedientes judiciales para adentrarse en una de las esferas más subterráneas y censuradas de la sociedad: el mercado de las publicaciones para adultos.
En una Colombia marcada por los tabúes y la estricta reserva de la época, nacieron las revistas Cuerpos y Póker. No se trataba de un proyecto cualquiera. Para sorpresa de muchos, la financiación de esta novedosa y arriesgada apuesta editorial provino directamente de la billetera de P4bl0 Esc0b4r, el temido jefe del Cartel de Medellín.
Cada ejemplar de las revistas costaba 500 pesos de la época, una cifra que hoy equivaldría aproximadamente a 96.000 pesos. El formato del magazín se diseñó de manera pequeña y discreta, permitiendo que los compradores pudieran ocultarlo con facilidad en el bolsillo de sus pantalones o en bolsos de mano 💰
Además del contenido erótico, la publicación se convirtió en un inesperado reflejo social, pues incluía secciones de clasificados, sopas de letras, campañas de prevención contra el sida e informes médicos sobre salud s3xual.
Otro de los proyectos de Edgar Escobar fue publicar un libro con caricaturas del jefe del cartel de Medellín, el cual tenía estampada su firma en oro de 18 quilates en una edición limitada de tan solo 20 ejemplares, un lujo exótico financiado por el dinero ilícito del narcotráfico. Tiempo después del auge de la publicación, el comunicador que se transformó en uno de los pioneros de la producción para adultos en el país se esfumó sin dejar rastro.
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#Las2orillas #Cultura #Historia #Colombia
Salvador Dalí le encantaba cenar bien.
Grupos grandes.
Mesas largas.
Vinos caros.
Los mejores restaurantes de París y Nueva York.
Y siempre insistía en pagar la cuenta.
Nadie sospechaba nada.
Cuando llegaba el momento de pagar, rellenaba el cheque con el importe total, con calma y elegancia.
Firmaba.
Y entonces, antes de entregárselo al camarero, giraba el papel y hacía un dibujo en el reverso.
Un boceto rápido.
Elefantes.
Caballos.
Figuras surrealistas.
Firmaba debajo.
Y entregaba el cheque al restaurante.
Dalí sabía perfectamente lo que iba a pasar después.
El dueño del restaurante no cobraría el cheque.
Lo enmarcaría.
Lo colgaría en la mejor pared del local.
Un Dalí original, enmarcado, dentro del restaurante.
Valía infinitamente más que cualquier cena.
Todos esos cheques con dibujos fueron guardados.
Y hoy valen una fortuna.
Hay relatos de que hizo esto muchas veces a lo largo de los años, tanto en París como en Nueva York.
En una de las noches documentadas, en el Café de la Rotonde de París, Dalí le pidió una hoja de papel al camarero, dibujó rápidamente un elefante con la trompa levantada, firmó debajo y lo entregó con total naturalidad.
La cuenta estaba pagada.
Y el restaurante había salido ganando.
Lo que hacía Dalí no era solo excentricidad.
Era entender perfectamente que el valor de su presencia y de su firma ya había superado el precio de cualquier menú.
No necesitaba dinero para pagar.
Solo necesitaba un trozo de papel y saber cuánto valía.
Fernando Botero pintó dos obras icónicas sobre el final del narcotraficante Pablo Escobar.
A pesar de que el criminal admiraba al artista y poseía obras suyas, Botero lo repudiaba y consideraba un "criminal repugnante".
Sus pinturas no buscaban glorificarlo, sino documentar la violencia que desangró a Colombia.
La muerte de Pablo Escobar (1999):
Captura el momento exacto en que Escobar es abatido. Se le ve como una figura gigantesca (una escala mítica que refleja el tamaño del daño que causó) tambaleándose sobre los tejados de Medellín bajo una "lluvia de balas".
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