No conozco un solo kirchnerista que no sea o un gran evasor de impuestos, o un gran vividor del Estado o un multimillonario con propiedades en Miami y vacaciones en Europa.
@alemalky Despues siguen con el discurso que estamos creciendo, y ahora el.femenino tambien puede quedarse sin munfial u19, la primera femenina puerde por mas de 40 el partido definitorio con japon y todo sigue igusl. Fondo de olla
Como cardiólogo, siempre me llamó la atención el enorme cuidado que existe en medicina respecto de la calibración de los equipos que utilizamos para tomar decisiones. Durante años los tensiómetros debían calibrarse periódicamente y, aun hoy, los equipos modernos cuentan con sistemas de control y verificación para garantizar la confiabilidad de las mediciones.
Por eso resulta difícil comprender que dispositivos destinados a registrar excesos de velocidad —con consecuencias económicas y legales para miles de ciudadanos— puedan funcionar con certificaciones vencidas o sin los controles metrológicos correspondientes.
La calibración no es un mero trámite administrativo. Es la garantía de que el valor registrado refleja la realidad. Cuando un equipo de medición pierde su certificación o no es sometido a los controles exigidos, surge inevitablemente una duda razonable sobre la exactitud de los resultados obtenidos. Incluso pequeñas desviaciones pueden modificar la velocidad registrada y, en consecuencia, determinar la aplicación de una multa.
Si el objetivo de estos sistemas es mejorar la seguridad vial y reducir los accidentes, deben cumplir con los más altos estándares de calidad y transparencia. La legitimidad del control depende de la confianza pública en que las mediciones son correctas, verificables y auditables.
Por ese motivo, considero que toda infracción detectada mediante equipos con certificaciones vencidas o sin la documentación técnica exigible debería ser revisada exhaustivamente por las autoridades competentes. Asimismo, corresponde exigir que los organismos responsables inviertan una parte de los importantes recursos que recauda el sistema en mantener los dispositivos en perfecto estado de funcionamiento y con sus controles al día.
La seguridad vial es una política pública demasiado importante como para quedar bajo sospecha. Controlar es necesario. Prevenir accidentes es imprescindible. Pero hacerlo con equipamiento cuya validez técnica pueda ser cuestionada debilita la credibilidad del sistema y afecta la confianza de los ciudadanos.
La sociedad merece controles rigurosos, transparentes y técnicamente incuestionables. Cualquier otra cosa genera dudas, y esas dudas son incompatibles con un sistema sancionatorio que debe basarse, ante todo, en la certeza y la justicia.